Algo pasa en Zarzuela: doña Sofía, cumpleaños dramático y sola
La Emérita cumple 88 años en un ambiente enrarecido en Palacio. Que se sepa lo único excepcional de ese día fue una comida con su hija Elena.

Doña Sofía, en los Premios Princesa de Asturias 2026.
No ha sido un cumpleaños para tirar cohetes. La Reina Sofía ha cumplido este lunes 88 años en una jornada muy distinta a la de otros aniversarios, marcada por las ausencias, la discreción y el ambiente de tristeza que atraviesa estos días a la Familia Real tras la tragedia ferroviaria de Urda. Una fecha señalada que, además, tenía para ella una carga emocional muy especial: es la primera vez que sopla las velas sin su hermana Irene de Grecia, fallecida el pasado 15 de enero.
La ausencia de Irene no es una más. Durante décadas, ambas fueron prácticamente inseparables. La princesa griega vivía junto a Doña Sofía en el Palacio de la Zarzuela y se había convertido en su confidente, compañera de viajes y apoyo cotidiano. Su presencia formaba parte de la vida de la Reina Emérita hasta el punto de que resultaba difícil imaginar determinados momentos familiares sin ella. Este pasado 2 de noviembre, sin embargo, la silla de Irene ha quedado vacía.
Tampoco parece que haya habido demasiado espacio para las celebraciones. La jornada ha tenido un carácter íntimo y la infanta Elena ha sido la única de sus hijos que ha acompañado a su madre en este día. Una comida familiar, sin grandes festejos ni convocatoria pública, ha sido el plan conocido para un aniversario que llegaba en unas circunstancias especialmente delicadas.
El contexto tampoco invitaba a organizar una fiesta. La conmoción por el accidente ferroviario de Urda, que ha golpeado a numerosas familias y mantiene al país pendiente de las víctimas, ha teñido de luto estos días la agenda institucional. La propia Doña Sofía dio muestras de ese respeto durante su reciente viaje privado a Armenia, donde asistió a un acto vestida de negro y guardó un minuto de silencio por los fallecidos. A su regreso, además, canceló su presencia en un compromiso benéfico que tenía previsto en Tenerife.
La coincidencia de ambas circunstancias convierte este cumpleaños en uno de los más agridulces de los últimos años para la madre de Felipe VI. Por un lado, la pérdida de la persona que durante tanto tiempo estuvo a su lado en la intimidad de Zarzuela; por otro, una tragedia colectiva que ha obligado a modificar agendas y a rebajar cualquier celebración pública.
La Infanta Elena ha asumido así el protagonismo familiar en una jornada en la que la presencia de los demás hijos de la Emérita no se ha producido. Tampoco se ha conocido una celebración multitudinaria ni un encuentro con todos los nietos, especialmente la Princesa Leonor -que vive en Palacio- o de la infanta Sofía. La discreción ha sido la nota dominante, lejos de las imágenes de otros cumpleaños en los que la familia se reunía alrededor de Doña Sofía.
Y, sin embargo, los 88 años no significan para ella una retirada. La Reina mantiene una agenda institucional activa y tiene previsto desplazarse este viernes a San Fernando, en Cádiz, para participar en la entrega de la Bandera Nacional a la Fuerza de Infantería de Marina. Un compromiso que demuestra que, pese a las pérdidas personales y a las circunstancias de estos días, continúa vinculada a sus responsabilidades.
Pero este lunes, al margen de actos y obligaciones, el cumpleaños tenía otro nombre propio. El de Irene. La hermana que compartió con ella tantos años de vida y que, por primera vez, no ha podido estar a su lado en una fecha tan personal.
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David Lozano