El director de TVE enchufa a su ‘amigo especial’: un fan muy bien colocado
La televisión pública no sólo ha perdido todo el prestigio y credibilidad, también se ha convertido en un ‘cortijo de amiguetes’ con enchufes para pagar favores y lealtades.

Sergio Calderón, el en centro y de azul, el pasado 6 de mayo en Madrid.
La televisión pública vuelve a ser noticia. Y no precisamente por sus audiencias. Ni por su independencia. Ni por el servicio público que se le supone. RTVE se ha convertido en un plató de favores personales, enchufes de confianza y ‘amiguismos’ cuidadosamente maquillados. Al más puro estilo cortijo andaluz con presupuesto millonario.
¿El último ejemplo? El ascenso imparable de Sergio Calderón, ex de La Fábrica de la Tele —sí, esa factoría de Sálvame y derivados—, reciclado ahora como nuevo director de TVE y mano derecha del actual presidente interino del ente público, José Pablo López. Pero ojo, que el problema no es solo su currículo. Es lo que está montando desde que aterrizó en Prado del Rey.
Entre bambalinas, muchos en la casa empiezan a hablar ya abiertamente de “la red de Sergio”, un ecosistema de fidelidades personales, exc ompañeros y, atención, “fans” televisivos que van apareciendo en pantalla como por arte de magia.
Sí, fans. Has leído bien o “amigos muy especiales”.
Uno de los casos más llamativos es el de Pedro Álvarez, amigo muy íntimo desde hace años de Calderón y ahora fan de La Promesa. Oficialmente no trabaja en televisión. No ha dirigido nada. No ha producido nada. Ni siquiera escribe sobre series. Pero desde hace tiempo es un defensor incansable —y algo sospechosamente insistente— de todo lo que hace Sergio Calderón. En X (Twitter) es frecuente verle aplaudir cada estreno, cada programación, cada mínimo ajuste de parrilla impulsado por Calderón. Como si cada minuto de emisión fuese un paso más hacia la salvación de la televisión pública.
Y la amistad íntima dio sus frutos
Álvarez ha pasado de ser un espectador entusiasta a convertirse en tertuliano ocasional y rostro recurrente de varios programas de TVE. El más reciente: El Club de La Promesa, un espacio diseñado para prolongar el fenómeno de la serie de sobremesa que ha logrado captar una audiencia fiel. Álvarez aparece desde el minuto 0:30 del primer episodio, como “fan” invitado. Un rol que podría parecer anecdótico, si no fuera porque ya había intervenido antes en La Familia de la Tele, otro producto de la cadena. ¿Casualidad? No exactamente.
Ambos programas están producidos por La Osa Producciones, una empresa heredera directa de La Fábrica de la Tele, de donde salió Calderón antes de su desembarco en la televisión pública. Todo queda en casa. Más aún: Pedro Álvarez es seguido en redes sociales por el propio presidente interino de RTVE, José Pablo López, a pesar de no tener vínculo profesional alguno con el medio.
Tuits, odio a Telecinco y mucho amor a Calderón
Basta con bucear un poco en la cuenta de X de Pedro Álvarez para entender el patrón. El 13 de abril defendía apasionadamente la programación vespertina diseñada por Calderón:
“La franja de tarde de La 1 es lo mejor que tiene la cadena en estos momentos. Y va en serio”.
Unos días después, nueva loa al amigo:
“Sergio Calderón lleva meses luchando por levantar las tardes de TVE y lo está consiguiendo. Ahora solo falta que no lo toquen”.
Y como toda buena historia de ascenso, también hay despecho:
“Telecinco se ha convertido en un canal decadente y sin rumbo. Se lo han cargado”.
Curiosamente, el odio a Telecinco nació justo después de que Sergio Calderón fuera despedido de Mediaset España. Desde entonces, Pedro Álvarez reparte zascas a la cadena privada mientras multiplica sus apariciones en TVE. Y la pregunta que flota en el aire es clara: ¿cuántos “fans” más se están colando en la programación pública por la puerta trasera del amiguismo?
La RTVE de todos... los amigos
Lo que debería ser un servicio público neutral, abierto al talento y al mérito, se está convirtiendo en una trinchera de afinidades políticas, amistades personales y repartos de pantalla entre fieles. Sergio Calderón no solo ha encontrado en RTVE un cómodo despacho para planear la parrilla. También está construyendo una corte mediática hecha a medida: productoras de confianza, colaboradores cercanos, y ahora también, “fans” televisivos reciclados en comentaristas de plató.
Todo bajo el amparo de un José Pablo López que, lejos de frenar estas dinámicas desde su presidencia, las respalda tácitamente. Porque en la televisión pública del sanchismo, el mérito ya no es haber trabajado en televisión… sino aplaudir a los jefes en Twitter.
Y así, mientras la audiencia se escapa y la credibilidad se diluye, TVE sigue rodando su propia serie de intrigas internas. Con enchufes, con favoritos y con “fans” convertidos en estrellas. El problema es que el coste lo pagamos todos.