ESdiario

Pedro Sánchez maquina el cese del jefe de informativos de la SER y estalla Prisa

Nueva guerra en Gran Vía 32: La Moncloa quiere forzar el despido de Fran Llorente y los movimientos del sanchismo provocan mayor inestabilidad en el grupo mediático, que es un gigante con pies de barro

Entrevista a Pedro Sánchez en la SER en 2019.

Entrevista a Pedro Sánchez en la SER en 2019.CADENA SER

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El Grupo Prisa vuelve a ser un campo de batalla. La guerra interna que lleva meses devorando al otrora todopoderoso imperio mediático del PSOE se ha recrudecido con fuerza. Tras el despido de consejeros afines al sanchismo y a La Moncloa, el intento de Pedro Sánchez de cesar a Fran Llorente ha dinamitado definitivamente la ya de por sí inestable estructura del la Cadena SER

Según informa el portal PRNoticias, el entorno mediático sanchista ha puesto en su punto de mira a Fran Llorente, actual director de contenidos de la SER. No le perdonan que haya puesto coto a ciertas prácticas y, especialmente, que no se pliegue a las consignas que llegaban desde el cuartel general del PSOE. Los sectores más ultras del sanchismo mediático, junto a asesores rebotados de Moncloa y promotores de la nueva televisión regalada por el Gobierno, han abierto una doble ofensiva contra la SER, Prisa y hasta contra el accionista Vivendi.

Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, los que ayer aplaudían a Llorente (ex director de Informativos de TVE en la etapa Rodríguez Zapatero) hoy lo señalan como enemigo público número uno. Le acusan, poco menos, de “censura” por haber intensificado los mecanismos de comprobación en informaciones sensibles, como las relacionadas con Isabel Díaz Ayuso. Vendettas personales, intereses empresariales y, sobre todo, órdenes políticas se entremezclan en una guerra que ya ha cobrado varias víctimas de peso.

Esta inestabilidad no es nueva. Como se ha venido contando en ESdiario, Prisa lleva tiempo intentando depurar el exceso de sanchismo que había colonizado sus redacciones. Despidos de pesos pesados afines a Moncloa, reajustes en El País y la SER… todo apunta a que Joseph Oughourlian y los nuevos gestores intentan reconducir un barco que Sánchez y sus fieles convirtieron en un altavoz descarado del poder.

El intento de cesar a Fran Llorente es la gota que ha colmado el vaso. Porque demuestra que Pedro Sánchez no tolera que nadie en su órbita mediática se atreva a marcar límites. El presidente, que ha convertido el control de la información en una obsesión de Estado, ve cómo su influencia en Prisa se derrumba. Y reacciona con la única herramienta que conoce: la presión y la purga.

Mientras tanto, la Cadena SER sigue perdiendo fuelle en algunos tramos, la audiencia se fuga hacia otros medios y la guerra interna deja al grupo en una situación de debilidad extrema. Lo que un día fue el buque insignia del progresismo español hoy es un polvorín de egos, consignas fallidas y cuentas pendientes.

Sánchez puede seguir nombrando y cesando a dedo en TVE, en agencias públicas y en cuantos organismos controle. Pero en Prisa, parece que ya no manda como antes. Y eso, para un hombre acostumbrado a someterlo todo a su voluntad, debe resultar insoportable.

La purga de los consejeros afines al sanchismo era solo el principio. Ahora viene la verdadera batalla. Y todo apunta a que el precio lo pagará, una vez más, la credibilidad de un grupo que hace tiempo dejó de ser periodístico para convertirse en herramienta de poder.

tracking