El motivo por el que algunas habitaciones se calientan mucho más que otras en verano
¿Por qué unas habitaciones son un 'horno' en verano y otras no? Radiación solar e inercia térmica: las claves arquitectónicas que desequilibran el clima de tu casa y la solución

Hombre con traje blanco entre múltiples ventiladores en una habitación calurosa.
El fenómeno de tener habitaciones con temperaturas extremas dentro de una misma vivienda durante los meses estivales es un problema recurrente que afecta tanto al confort como al consumo energético. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), una adecuada gestión de la climatización y de la envolvente del edificio puede reducir de forma sustancial la demanda energética.
Esto quiere decir que el comportamiento térmico de un inmueble durante los meses de verano no es uniforme. La interacción entre la radiación solar directa, la calidad de la envolvente del edificio y la ventilación interna provoca un desigual reparto de las temperaturas. Identificar la inercia de los materiales y proteger las ventanas orientadas al sur u oeste resulta indispensable para mantener la estabilidad climática en el interior sin disparar el consumo eléctrico.
¿Qué hay que tener en cuenta? Para empezar la orientación geográfica, los puentes térmicos y los flujos de aire interno provocan que la radiación solar impacte de manera desigual, transformando determinados dormitorios o salones en auténticos puntos de acumulación de calor.
La orientación de la fachada y la radiación solar directa
El factor determinante en la acumulación de temperatura es la orientación geográfica de la estancia respecto al recorrido del sol. Las habitaciones orientadas al sur y, muy especialmente, al oeste, reciben un volumen de radiación solar continuado durante las horas de mayor carga térmica por la tarde.
Los materiales de construcción absorben esta energía en forma de calor y la transmiten progresivamente al interior mediante un proceso conocido como inercia térmica.
Si las ventanas carecen de elementos de sombreado exterior adecuados, como persianas, toldos o voladizos, los cristales generan un efecto invernadero al dejar traspasar los rayos solares de onda corta, impidiendo que el calor acumulado abandone la estancia.
Asimismo, la posición de la habitación dentro de la estructura general de la edificación influye directamente en su comportamiento térmico.
Las estancias situadas en las últimas plantas o directamente bajo la cubierta sufren la mayor exposición solar al carecer de un piso superior que actúe como barrera térmica.
De igual forma, las habitaciones ubicadas en esquina, al contar con dos fachadas expuestas al exterior, presentan un perímetro de intercambio de calor notablemente más amplio que aquellas protegidas por muros colindantes con otras viviendas.
Aislamiento deficiente, puentes térmicos y mala circulación del aire
El segundo gran bloque de causas se encuentra en la calidad de la envolvente del edificio y la configuración del sistema de ventilación. Un deficiente aislamiento térmico en paredes, techos o cajones de persiana facilita la transferencia de energía desde el exterior sofocante hacia el interior.
Los denominados puentes térmicos —puntos donde la continuidad del aislante se interrumpe, como marcos de ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico— actúan como vías de entrada directa para el calor exterior.
- Ventanas e infiltraciones: El uso de vidrios sencillos o carpinterías poco estancas permite filtraciones de aire caliente y una alta transmisión radiante. El Ministerio para la Transición Ecológica destaca que la sustitución de cerramientos por vidrios de bajo factor solar reduce significativamente la ganancia de calor.
- Distribución de la climatización: Los sistemas de aire acondicionado centralizados o divididos a menudo presentan un reparto desigual del caudal de aire. Conductos mal dimensionados, rejillas obstruidas o retornos deficientes impiden la extracción del aire caliente acumulado en las zonas más alejadas del equipo principal.
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- Corrientes de aire limitadas: La falta de ventilación cruzada dificulta la renovación del aire en habitaciones interiores o con aberturas en una sola fachada, atrapando el aire denso y cálido de forma prolongada.
Comprender la interacción entre la arquitectura del inmueble y los fenómenos de transferencia de calor permite aplicar soluciones concretas, desde la instalación de protecciones solares hasta la mejora del aislamiento, garantizando un ambiente equilibrado y eficiente en todo el hogar.