Oscar Puente: El arte de romper lo que funciona.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
Después de unos meses caóticos en la red ferroviaria de España, el ministro de Transportes Óscar Puente inauguró un tramo de la autovía A-11 en Valladolid acto al que no había invitado ni al presidente de la Junta, ni a la Diputación de Valladolid, ni a los alcaldes atravesados por la obra, únicamente invitó a cargos del PSOE en Castilla y León como si la obra no hubiera sido pagada por todos los españoles.
El mismo ministro que ha convertido su cuenta personal de Twitter en un campo de batalla permanente donde los exabruptos sustituyen a la gestión. El mismo, que cuando se le pregunta por el caos en su ministerio, siempre encuentra un culpable externo y nunca asume responsabilidad alguna.
Ahora, entre crisis y crisis, le ha tocado el turno al sector aéreo.
La guerra entre Puente y Ryanair lleva meses escalando en intensidad, pero esta semana ha alcanzado una nueva cima. El CEO de Ryanair, Michael O´Leary, ha acusado al ministro de “no saber sumar ni restar” y de ser un “ministro fracasado”, después de que Puente intentara desacreditar los argumentos de la compañía sobre la reducción de líneas regionales de la compañía en España usando declaraciones del propio O´Leary sobre los retrasos en las entregas de nuevos aviones por parte de Boeing.
O´Leary dice que la reducción de vuelos se debe a las tasas que tiene que pagar su compañía que hace que volar desde determinados aeropuertos de España no sea rentable.
Ryanair tiene razón en el diagnóstico pero no en el remedio que propone. Puente tiene razón en los datos macroeconómicos pero oculta el problema estructural. Y mientras los dos se enzarzan en Twitter, los aeropuertos de Jerez, Valladolid o Vigo pierden rutas que no van a recuperar en plena campaña de verano.
La tarifa media regulada de AENA en 2026 es de 11 euros por pasajero. Frankfurt cobra 55, París (Charles de Gaulle) 12, Roma (Fiumicino) 17. En términos comparativos europeos, las tasas españolas no parecen excesivas. En esto, Puente tiene razón.
Pero Ryanair no compara Madrid con Frankfurt. Compara los aeropuertos regionales españoles con Charleroi (sin tasa por pasajero), con Tirana (un euro), con los aeropuertos suecos que, tras abolir el impuesto de viaje aéreo en julio de 2025, vieron cómo Ryanair anunciaba diez nuevas rutas internacionales en cuestión de semanas.
Querer comparar el aeropuerto de Munich con el de Santander es hacerse trampas al solitario o peor, querer hacérnoslas a nosotros.
El problema estructural es que AENA gestiona toda su red con un esquema de tarifa única. Un modelo que no diferencia suficientemente operar en Barajas (68 millones de pasajeros al año) con operar en Jerez, donde el volumen es mucho menor y donde cada vuelo que se pierde tiene un coste económico desproporcionado para el territorio.
Y aquí es donde tenemos que acudir al informe de la CNMC sobre el DORA III, el marco regulatorio que fijará las tarifas de AENA para el periodo 2027-2031 donde el regulador ha vaciado de argumentos a AENA y por extensión al ministro que la tutela.
AENA pedía subir las tasas un 3,82% anual hasta 2031. La CNMC concluye que, con una gestión eficiente, las tasas pueden bajar un 0,59%. La diferencia asciende a 741 millones de euros en costes operativos que el regulador considera injustificados: AENA proponía un coste de capital del 9% y la CNMC lo rebaja al 7,44%. AENA prevé que sus costes operativos crezcan casi cinco veces más que el tráfico de pasajeros. Y la CNMC llama a eso, con precisión quirúrgica, "un indicio claro de incumplimiento del principio de eficiencia". Aquí tiene toda la razón Ryanair.
En otras palabras: Ryanair lleva meses diciendo que Aena es ineficiente y tiene razón, la CNMC así lo atestigua. Es el mal de toda empresa pública en España gestionada por el PSOE como si fuera su cortijo.
El anterior ministro de transportes de España, actual inquilino de Soto del Real, había dejado el nivel del ministerio bajo mínimos. No le hubiera costado a Puente hacerlo mejor, porque peor era muy difícil, pero cada día se empeña en ser el peor ministro de transportes que hemos tenido en España en los últimos 50 años. Allí donde no había un problema lo crea y donde lo había no lo soluciona.
Termino con las palabras de O'Leary acerca de si Óscar Puente sabe o no sumar y restar. Quiero desmentir rotundamente al CEO de Ryanair. De sumar no tengo evidencias, pero de restar hay toda una hemeroteca que lo demuestra.