09 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La vicepresidenta Nadia Calviño

Calviño mantiene su guerra abierta con Iglesias y se niega a otra imposición

La vicepresidenta del Gobierno respalda a Ábalos en su propuesta de Ley de Vivienda y considera que la exigencia morada de limitar los precios del alquiler no es la solución.

| A. J. España

Nadia Calviño ha vuelto a escenificar su 'no' a la exigencia de Iglesias de regular los precios del alquiler, uno de los muchos frentes abiertos que tiene con Podemos. Para la vicepresidenta no es la solución a un "problema complejo", a pesar de que para los morados es una 'línea roja' del programa de Gobierno que hay que cumplir. El enfrentamiento en torno a esta cuestión es uno de los que mantiene enfrentados a los socios de Gobierno y parece que ninguno de los dos miembros de la coalición está dispuesto a retroceder.

De hecho, Calviño ya ha avisado a Podemos de que "simplificar los problemas complejos no nos ayuda a resolverlos", ya que a su juicio, es "más concreto y eficaz decir que vamos a aumentar en 26.000 las viviendas del fondo social, trabajando con los bancos, la Sareb y con otro tipo de propietarios", ha explicado en una entrevista en TVE

 Por ello, ha instado a su socio de Gobierno, a evitar "generar polémicas sobre cuestiones que son muy discutibles", puesto que hay que asegurarse de que "si se pone una medida, sea de verdad eficaz", algo que no ocurre, con la limitación de los precios, tal y como exige Podemos.

Sin embargo, desde la formación morada insisten precisamente en la necesidad de llevar a cabo dicha regulación ya que, tal y como ha señalado la portavoz de Podemos, Isa Serra, "los alquileres siguen subiendo".

Así, a través de su cuenta oficial de Twitter, ha respondido a la propia vicepresidenta señalando que el hecho de no fijar un precio máximo para el alquiler solo responde al hecho de que el ala socialista del Gobierno no quiere "enfadar los buitres de Blackstone con sus casi 40.000 viviendas en nuestro país".

 

Y es que, la situación en el seno del Gobierno es cada día más tensa, pese a que Calviño ha intentado minimizar su gravedad y ha pedido "centrar la atención en lo que de verdad importa" al tiempo que ha lamentado las "falsas polémicas" generadas. "No quiero perder ni un minuto de mi tiempo", ha zanjado.

Sin embargo, los frentes abiertos entre Iglesias y Calviño no se limitan únicamente a la normativa de vivienda, sino que la reforma laboral, el reparto de los fondos europeos o la subida del salario mínimo han sido un foco de enfrentamiento constante entre ambos.

Calviño no apoya ni la derogación de la reforma laboral ni la subida del salario mínimo

De hecho, la vicepresidenta también se ha mostrado su rechazo a acabar de un plumazo con la normativa laboral, tal y como exige Podemos, ya que a su juicio,  el planteamiento del Gobierno es "mirar hacia el futuro, en lugar de estar constantemente hablando de hacer o deshacer, tejer o destejer reformas del pasado".

"Tenemos que trabajar en un conjunto de áreas y mirando al futuro. El problema más importante que tiene el mercado laboral es la dualidad. Y eso no se resuelve cambiando un texto, hay que actuar en varios ámbitos y necesitamos a los agentes sociales para poner en marcha estas reformas", ha aseverado, dando la espalda, de nuevo a la exigencia de derogar la norma.

Además, respecto a la subida del SMI, Calviño tampoco está dispuesta a retroceder en sus posiciones, pese a la presión morada, y no augura un aumento a corto plazo, ya que la situación de crisis que se vive actualmente, con miles de empresas cerradas y otras al borde de la quiebra, no lo permite. Así, ha  insistido en que se hará cuando haya un crecimiento económico "importante" y "el mercado laboral tenga otra dinámica".

Reunión entre Sánchez e Iglesias

Sin embargo, las discrepancias internas aireadas continuamente desde Podemos, han obligado a Moncloa a convocar una reunión entre Sánchez e Iglesias a lo largo de la semana, aunque de momento no hay fecha definida para ello.

La pretensión, según han explicado fuentes de la coalición, es poder avanzar en asuntos que ahora misma están bloqueados, como las negociaciones sobre la nueva Ley de Vivienda, sobre todo en lo relativo a la regulación del precio del alquiler, o el bloqueo de la Ley Trans.

Todo ello, después de que el presidente del Gobierno exigiera en público a Unidas Podemos "bajar los decibelios" a la hora de afrontar las diferencias que mantienen ambos socios de coalición y pidiendo "tranquilidad" y "sosiego" para desplegar las medidas previstas durante esta legislatura.

Pero Iglesias ha seguido presionando y ha advertido al PSOE de que la política de vivienda es una de las 'líneas rojas' del acuerdo de Gobierno y consideró que es un "error tensionar" el Ejecutivo al plantear en la nueva ley que se pueda "traicionar la palabra dada" e "incumplir el acuerdo" para regular los precios del alquiler.