| 05 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, abandonando este miércoles el Congreso de los Diputados.
Pedro Sánchez, abandonando este miércoles el Congreso de los Diputados.

El juicio decisivo a Sánchez: Iglesias y Junqueras empujan al PSOE al precipicio

Nunca antes como ahora el Gobierno ha llegado a un debate tan importante tan acorralado. La legislatura se tambalea y el pánico en Moncloa es tal que se ha pedido auxilio a Feijóo.

| Javier Ruiz de Vergara España

Basta observar la sesión de control de este martes en el Senado y su inmediata secuela en el Congreso este miércoles para comprobar hasta qué punto Pedro Sánchez se tambalea sobre el ring como un boxeador sonado. “Pero aún no ha visto nada”, advierten a ESdiario fuentes de Esquerra. Porque este jueves el hemiciclo acoge el decisivo debate del plan anticrisis que va a derivar en un todos contra Sánchez.

Tan es así que en estas últimas horas se ha producido un hecho inédito durante el sanchismo. Moncloa, vía Felix Bolaños y María Jesús Montero, se ha visto obligada a marcar el número del PP para el primer sondeo al negociador en jefe de Alberto Núñez Feijoo, Esteban González Pons, y al interlocutor sobre economía, Juan Bravo.

Dos llamadas interpretadas en el PP y en cierto sector del PSOE como una petición de auxilio para que Sánchez no sufra este jueves la humillación de ver vetado su plan anticrisis, la hoja de ruta llamada a salvarle el resto de la legislatura.

Bravo ya ha respondido al envite remitido una carta a la ministra de Hacienda en la que el Grupo Popular se abre a votar a favor del decreto si en su tramitación como proyecto de ley incluye algunas medidas recogidas en el plan económico que ha presentado Feijóo. También Moncloa ha movido ficha. Tramitará como proyecto de ley el decreto para permitir así "las aportaciones de los grupos parlamentarios".

 

Y es que la llegada del presidente gallego a Génova 13 y el estallido del escándalo Pegasus ha dinamitado en una semana todos los planes del presidente.

Primero con la llegada a Moncloa del "plan de país" del nuevo líder popular para ayudar al Gobierno a sortear el precipicio -y sin condiciones imposibles, lo que ha descolocado a Sánchez como nunca antes- y después con la declaración de guerra de Esquerra, Junts y Bildu, jaleados por un Podemos echado al monte de la mano de una Ione Belarra rebelada contra el aggiornamiento de Yolanda Díaz, que ha hartado a la cúpula morada con su estrategia de amagar pero no dar.

“El único idioma que entiende Sánchez es tumbarle su agenda legislativa”, repiten en estas horas dirigentes de ERC en Barcelona y Madrid. Por eso Rufián amenaza con votar no a la hoja de ruta del Gobierno para lo que resta hasta 2023. "Vaya buscando el teléfono de Alberto Casero", ha advertido chulesco a Sánchez en su cara a cara de la sesión de control.

 

Gabriel Rufián ha amenazado directamente a Sánchez este miércoles: "Pida el teléfono de Alberto Casero"

 

Una hoja de ruta que sólo podría salvar entonces el PP. El dilema para Sánchez es claro: o entrega a Frankenstein la cabeza de Margarita Robles y vuelve a humillar y poner en subasta la credibilidad del CNI, o acepta parte de esa propuesta de país que le ha cursado Feijóo.

Lo que significaría reconocer públicamente que ya no puede seguir gobernando como hasta ahora, a golpe de decreto y simulando residir en La Moncloa como si disfrutara de una holgada mayoría absoluta.

Fuentes parlamentarias avisan a este diario que el independentismo prepara para el jueves un debate bronco como pocos antes. La performance de los senadores de Junts el miércoles ya dio una pista de lo que le espera a la bancada socialista. Y Podemos también prepara otra encerrona con el Rey Felipe y la ministra de Defensa en la agenda de linchamiento de Pablo Echenique y el colau, Jaume Asens.

El pleno del decreto anticrisis se va a convertir en un vía crucis y un calvario para Sánchez. Obligado a hacer algo de lo que abomina, dar explicaciones. El PSOE sabe que este jueves se va a hablar poco de economía, la crisis y las brutalidades de Vladimir Putin, el terreno de juego en el que Sánchez tenía previsto disputar este Pleno hace apenas una semana.

 

Junqueras e Iglesias auparon a Sánchez hasta La Moncloa. Y ahora pasan al cobro una factura imposible para el PSOE.

 

Por contra, a debate en el hemiciclo estará la viabilidad de la legislatura, la fiebre en la coalición progresista y el aguante del mecano Frankenstein. La cita del juicio sumarísimo a Sánchez: las 9 de la mañana en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

A estas horas, el Gobierno tiene amarrados tan solo 166 votos (PSOE, Podemos, PNV, PDCAT, Más País y Compromís) . Moncloa cuenta con atar durante el debate hasta 6 síes más (BNG, Coalición Canaria, Nueva Canarias, PRC y Teruel Existe y la fugada de Podemos, Meri Pita). Serían 172 escaños. Basta con mayoría simple pero si ERC se planta como ha amenazado, Sánchez deberá buscar que Feijóo le rescate in extremis. Toda una agonía en directo y televisada.