| 23 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Yolanda Díaz: "Moncloa, tenemos un problema".
Yolanda Díaz: "Moncloa, tenemos un problema".

La Moncloa hace notar su enfado: los pisotones de Yolanda Díaz empiezan a doler

El núcleo duro de Sánchez empieza a torcer el gesto. No están por la labor de dejarle salirse del guión, ni del huequecito que los estrategas del presidente habían previsto para su número 3.

| Antonio Martín Beaumont España

Yolanda Díaz es una voluntarista. Basta ver cómo pinta su futuro. Ahora mira de tú a tú a Pedro Sánchez. Hasta considera que va a conseguir llegar a un electorado más amplio que el del presidente. Nada de dejarse postergar en un rincón de la izquierda, como deseaba el PSOE.

La vicepresidenta y ministra de Trabajo rehúye los ejes ideológicos clásicos. Considera que su mejor forma de presentarse es un amplio movimiento que trascienda las siglas partidistas. Es la manera, afirman los suyos, de volver al sueño primigenio de Podemos.

El entorno de Sánchez, naturalmente, empieza a torcer el gesto. No están por la labor de dejarle salirse del guión, ni del huequecito que los estrategas monclovitas habían previsto para ella. Su utilidad, para el socialismo, consistía en unir toda la cera que arde a la izquierda de los de Ferraz.

En la sala de máquinas del sanchismo los pisotones de Yolanda Díaz empiezan a doler. Intramuros de La Moncloa hablan abiertamente del “enorme enfado” que ha creado usando el Covid y el 8-M para promocionar su liderazgo.

El papel de Díaz, según ellos, debía ser el de muleta que garantice la suma para que Sánchez conforme Gobierno de nuevo. De ahí que los últimos pasos de Díaz estén generando demasiada desconfianza entre el equipo del presidente. Creen que se ha pasado de frenada en la construcción del “frente amplio”.

En la sala de máquinas del sanchismo los pisotones de Yolanda Díaz empiezan a doler. Intramuros de La Moncloa hablan abiertamente del “enorme enfado” que ha creado usando el Covid y el 8-M para promocionar su liderazgo.

Sus declaraciones afirmando que la llamaron “alarmista” desde el Gobierno cuando avisó, tres semanas antes de la manifestación feminista, de lo que se venía encima con la pandemia, ha indignado al “socialismo oficial”.

Es, además, un suma y sigue tras las polémicas por la reforma laboral o por la utilización que hizo contra el ala socialista del Consejo de Ministros de la intervención de una tanqueta policial en los disturbios de la huelga del metal en Cádiz.

 

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Díaz, en la cumbre de lideresas de Valencia en la que avanzó su proyecto político.

 

“¿De qué va ‘la Kennedy’?”, se preguntan con sorna. Algunos ya avisan de la seria advertencia que va a darle el “independiente” CIS de José Félix Tezanos coincidiendo con la hora de lanzar su candidatura.

Son los mismos que ahora estiman coyuntural su buena imagen y hablan de ella como “un bluff” que “no logra consolidarse” ni impulsar los datos de Unidas Podemos, pese al apoyo mediático que tiene. Pero la realidad, ya se sabe, es tozuda.

La operación Yolanda Díaz es sobre todo un producto “made in La Moncloa”. Ha sido gente muy próxima a Sánchez quien más la ha “vendido” en medios de comunicación. Así que ahora, cuando toca la música sola, queda aguantar.