| 06 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía Suscribirse

Los platos preferidos de quienes dirigen el mundo

¿Glotones o frugales? ¿Tradicionales o de gustos vanguardistas? Conocemos cómo son 13 líderes mundiales en la mesa

| Begoña Tormo Gastronomía

Todos comemos y, aunque parezca una obviedad, esa acción cotidiana y necesaria puede ser un indicador de la personalidad de quien la lleva a cabo. En el caso de los políticos, además, puede ser una forma de buscar simpatías entre los votantes, o incluso de aparentar lo que no son, comiendo en público lo que no elegirían jamás en privado. Repasamos los gustos gastronómicos (los reales, y los que muestran públicamente) de 13 dirigentes del planeta.

 

1 VLADÍMIR PUTIN (RUSIA)

Uno de los hombres más odiados del mundo, es también uno de los que más leyendas culinarias acumula en torno a su persona. Para empezar, parece que lo que come Vladimir Putin, es una cuestión de Estado. La paranoia del líder ruso hace que esté terminantemente prohibido hablar de sus gustos gastronómicos, para evitar que alguien pueda utilizar la información para envenenarlo (algo que, por otra parte, harían probablemente con gusto muchos ciudadanos, no sólo ucranianos, sino de muchas otras naciones). Y, por ese mismo temor, varios funcionarios del Kremlin están dedicados a probar los alimentos del presidente ruso antes de que lleguen a su boca. Con todo, se sabe que hay una comida por la que siente auténtica debilidad: el helado, y en particular el de pistacho. Sin embargo, las pocas veces que Putin ha hablado sobre el tema, ha sido para rememorar los platos que su madre le preparaba: pasteles de repollo, carne, arroz o requesón (vatrushki), quizá para que el pueblo recuerde que también es humano, y que una vez fue niño. Otro dato ciertamente curioso es que el abuelo del mandatario, Spiridón Putin, era cocinero. Se sabe que trabajó toda su vida en sanatorios del Estado, pero su nieto Vladimir contó en alguna ocasión que cocinó para Lenin y Stalin, y que, incluso, Rasputín le regaló una moneda de oro. Como explica el escritor y periodista Witold Szabloski, en el más que recomendable libro de acaba de publicar (Rusia desde la Cocina, de la editorial Oberon): esta historia fue “un magnífico reclamo antes de las elecciones, porque unía en una única biografía épocas que, a pesar de todo lo malo que había sucedido entonces, los rusos añoran”.  

 

2 VOLODÍMIR ZELENSKY (UCRANIA)

Desgraciadamente, hablar de Putin en estos últimos meses, obliga a hablar de Volodímir Zelensky. El presidente ucraniano es mucho menos precavido que su máximo oponente político y militar, a la hora de expresar sus preferencias en materia gastronómica. Y, a tenor de lo que ha contado, no se preocupa demasiado por el “qué dirán”. Zelensky ha confesado en varias ocasiones que es muy aficionado a la comida rápida, y más concretamente al “shawarma”; lo que en España conocemos comúnmente como “kebab”, y que consiste en un pan de pita relleno de carne de cordero asado en grandes pinchos que giran (también existen de pollo o ternera), con vegetales (lechuga, pepino, cebolla, tomate…), y salsas. En cualquier caso, Zelensky es judío, por lo que muchos productos (cerdo, mariscos…) deberían estar excluidos de su dieta, por motivos religiosos. 

 

3 JOE BIDEN (EEUU)

El plato, o, mejor dicho, el producto favorito del presidente de los Estados Unidos, es absolutamente del dominio público, ya que el propio Biden lo ha contado en infinidad de foros. “No bebo. No fumo. Pero como mucho helado”. Es un dato tan conocido que, tanto sus compañeros de partido, como sus rivales políticos, hacen bromas con ello. Barack Obama llegó a decir en un vídeo que se grabó para apoyar a la actual vicepresidenta, Kamala Harris, que el helado era, efectivamente, muy importante para Biden. Y, según la revista “Eater”, durante la campaña electoral del actual mandatario norteamericano, se destinaron 10.000 dólares a la compra de helados. 

 

4 RISHI SUNAK (REINO UNIDO)

El recién nombrado primer ministro británico tiene muchas particularidades personales, que se traducen en sus preferencias culinarias. Para empezar, Rishi Sunak es de origen indio, y profesa el hinduismo, por lo que, determinados alimentos como la carne de vacuno, no deberían figurar entre sus preferidos. Él mismo ha declarado que es muy quisquilloso con la comida y que hay varios alimentos que lo “enferman físicamente”. Sunak es abstemio, pero le pierde la Coca Cola (la normal, con azúcar), aunque asegura que intenta restringir al máximo su ingesta, sustituyéndola por té, al que, como buen británico, también es muy aficionado. Se sabe, además, que su comida preferida es el desayuno, en el que, cuando puede, incluye gofres, tortitas, y bacon. Si lo comparte con su mujer, se aviene a los gustos de ella (que creció en la India), y entonces comen dosa (una especia de crepe rellena arroz, lentejas, patatas, o verduras especiadas), idli (bollos de arroz al vapor), sambhar (guiso de lentejas), y chutney. 

 

5 OLAF SCHOLZ (ALEMANIA)

Atendiendo a sus preferencias alimenticias, el canciller alemán, es un hombre tradicional y sencillo. Al ser de Hamburgo, podríamos pensar que su plato preferido es el “rundstück warm” (un bocadillo de cerdo asado con salsa de carne), el “finkenwerder scholle” (solla guisada), o la “schwarzenauer” (sopa con sangre de cerdo), pero según ha contado él mismo, ese honor recae en el “königsberger klopse”, una especie de albóndigas de vaca y cerdo, con una salsa a base de nata, huevo y alcaparras y que se comen habitualmente con patatas cocidas. Se trata de una especialidad de la antigua Prusia que tiene más de 200 años de antigüedad, que no suele encontrarse en las cartas de los actuales restaurantes, por lo que es el propio Scholz quien lo cocina en su casa, o lo pide en la cantina del Ministerio Federal de Finanzas. Scholz también ha contado en más de una ocasión que es devoto de los productos regionales de Alemania. Cómo no.

 

6 EMMANUEL MACRON (FRANCIA)

Francia continúa siendo una potencia mundial en lo que a gastronomía se refiere, y su comida y sus productos típicos siguen figurando entre los mayores reclamos turísticos del país, por lo que sería impensable que el presidente de la República Francesa no tuviera entre sus preferencias alguna especialidad gala. Por supuesto, es así (si no lo es, él nunca lo confesaría). Sin embargo, no hablamos de ningún plato de un restaurante con estrellas Michelin, ni de un producto caro o exclusivo, como el foie de Las Landas o las ostras de Arcachon, sino de un plato relativamente humilde, aunque muy representativo de la cocina francesa, y que se come frecuentemente en las casas: el cordon bleu, un filete de pollo o ternera, con jamón dulce y queso Emmental, que se empana y se fríe en mantequilla. Lo más curioso es que Macron contó que le gustaba este plato en un restaurante de carretera, el día de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas.  

 

7 XI JINPING (CHINA)

El presidente de la República Popular China, y secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China no podría permitirse confesar gustos caros o sofisticados en ningún aspecto de su vida, y mucho menos en una cuestión tan básica como su alimentación. Así que cuando Xi Jinping tiene que comer en público escoge platos tradicionales y sencillos (otra cosa es lo que coma en la intimidad, que probablemente será bastante distinto). En 2013, el líder chino acudió a comer a un restaurante humilde de Beijing, llamado Qingfeng. Su pedido consistió en unos dumplimgs de cerdo y cebolla al vapor, un guiso de hígado de cerdo, y unas verduras salteadas. El menú, que costó 21 yuanes (que ahora equivaldrían a poco más de 3 euros) y que Jinping degustó en una mesa comunal, se hizo viral. Desde entonces, el restaurante tiene el llamado “Combo Xi Jinping” que consiste, lógicamente, en los mismos platos que disfrutó el mandatario. ¿Los habrá vuelto a comer desde entonces?

 

8 NARENDRA MODI (INDIA)

El primer ministro indio es fiel a los sabores de su niñez. Narendra Modi es originario de Guyarat (un estado en donde, por cierto, es muy habitual comer con las manos) y sus platos preferidos son, precisamente, algunas de las especialidades más típicas de esa zona, como el “khatta dhokla” (una especie de bizcocho de arroz y legumbres hecho al vapor), el “khichdi” (un guiso hecho, igualmente, a partir de legumbres y arroz), o el “khandvi” (similar a la pasta, pero hecha con harina de garbanzos y suero de leche). En cuanto a dulces, el mandatario siente debilidad por el “Pishta shrikhand”, una suerte de natillas con almendras y pistachos. 

 

9 ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR (MÉXICO)

El presidente mexicano compartió en varias ocasiones en redes sociales lo que comió en las fondas populares en donde hizo parada durante su campaña electoral: gorditas, caldo de pavo criollo, frijoles y queso de rancho, barbacoas… AMLO (como es también conocido en su país), es “de buen comer”, y muy aficionado a los platos tradicionales de su Tabasco natal, como el “puchero tabasqueño”, a base de distintas carnes y verduras. Pero, si tuviera que elegir un plato, probablemente serían unos “frijoles con veneno” (típicos del norte del país), o el pozole, una bebida hecha a base de maíz y cacao.  

 

10 FUMIO KISHIDA (JAPÓN)

Las redes sociales son, en muchas ocasiones, el “chivato” de los gustos personales de los poderosos. El primer ministro de Japón, por ejemplo, compartió en Twitter una foto de su cena, preparada por su esposa, que, lógicamente, se volvió viral. Se trataba de un “okonomiyaki”, una especie de torta hecha a base de repollo, harina, huevos, tenkasu (migas de tempura), y trozos de bacon o panceta de cerdo, que se hace en la plancha y por la que los japoneses sienten auténtica devoción. Lo habitual es servirlas con mayonesa, una salsa especial semidulce, algas y copos de bonito seco.  

 

11 GIORGIA MELONI (ITALIA)

La primera mujer en la historia en ocupar el cargo de primera ministra italiana es, como muchos de sus compatriotas, una fanática de la comida de su país. De hecho, su última campaña electoral fue una auténtica maratón gastronómica en la que Meloni fue retratada comiendo todo tipo de manjares típicos del país transalpino: pasta, pizza, pescados, panes, quesos, dulces, frutas…. Lo que animó a sus votantes a acuñar una especie de eslogan que decía: “Giorgia sólo come italiano”. Según ella misma ha contado, su plato preferido es la ensalada capresse, elaborada a base de tomates, mozzarella fresca y hojas de albahaca (los colores de la bandera italiana). 

 

12 PEDRO SÁNCHEZ (ESPAÑA) 

Cuando se le pregunta a Pedro Sánchez por su comida preferida, él responde que su dieta es de estilo mediterráneo, con abundancia de verduras y pescados a la plancha. No dudamos de que sea así, pero, como ya hemos visto que muchos políticos tienden a quedar bien, o quizá a intentar dar ejemplo, hemos seguido investigando. Gracias a su mujer, Begoña Gómez, sabemos que Sánchez no tiene ni idea de cocinar, y que es muy fan de la comida asiática, especialmente de las cocinas japonesa y coreana. Y, por redes sociales, que le gusta la pizza, ya que, en diciembre de 2010, el entonces candidato a la presidencia del gobierno escribió un tuit que más tarde se hizo viral, en el que decía: “Con mis colegas en el restaurante Luna Rossa, comiendo una pizza cojonuda”. 

 

13 PAPA FRANCISCO 

Los gustos del Papa son del dominio público por muchos motivos. Para empezar, uno de sus biógrafos, Roberto Alborghetti, publicó un libro en 2018 que trataba específicamente de los platos preferidos del Sumo Pontífice: “En la mesa con Francisco” (EditoriaL Larousse), en el que desvela algunos de sus platos preferidos y sus recuerdos gastronómicos. Como buen italo-argentino, el Papa es amante de las carnes, del dulce de leche, de los alfajores (concretamente, de la marca “El Nazareno”), y de la pasta en todas sus versiones. Sin embargo, lleva una dieta bastante controlada para cuidar su salud (él mismo es diplomado en química de los alimentos), y no toma todo lo que le gustaría, porque, lo más rico o apetecible, no suele ser lo más saludable. En otro libro, escrito por el miembro de la Guardia Suiza y chef, David Geisser, se contaba que otros de los platos del gusto de Jorge Mario Bergoglio eran las empanadas de pepperoni y la “pizza a caballo”.