| 04 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez en La Moncloa, durante una videoconferencia.
Pedro Sánchez en La Moncloa, durante una videoconferencia.

Pegasus permitía grabar videos y audios de los independentistas las 24 horas

El virus del CNI de Pedro Sánchez y Margarita Robles incluía micro y videocámara que registran todo en el entorno del terminal "infectado".

| Francisco Mercado Investigación

 


Pedro Sánchez ya ha tenido ocasión de grabar su primera serie, previa a la biografía que ha encargado a un socio de Prisa: durante 24 horas al día por un periodo mínimo de tres meses ha tenido a su alcance registrar mediante micrófono y videocámara cuanto se habló e hizo junto al terminal de 18 dirigentes o activistas del independentismo, según fuentes conocedoras de este operativo.

El productor habría sido su CNI. Tenía potencial acceso no sólo a lo que se hablaba, enviaba o recibía por el teléfono hackeado con Pegasus bajo aval judicial, sino a lo que se conversaba en torno al terminal convertido en micrófono oculto, según dichas fuentes. Esto convertiría en espiado a cualquiera que charlara con los indepes en casas, despachos, restaurantes, aviones, hoteles, coches...

 

Por tanto, al margen de los 18 oficialmente espiados y pinchados por el Servicio Secreto  y quienes conectaron con ellos por teléfono, la nómina audiograbada se multiplicaría exponencialmente. Todos aquellos independentistas que creyeron erróneamente que los temas sensibles o ilegales debían hablarlos cara a cara y no por teléfono habrían caído igualmente en la trampa del CNI comandado por Sánchez.

Sánchez tendrá que explicar a sus socios qué utilidad dio a esta potencialidad de su virus cibernético si desea seguir gobernando. Quedará retratado tanto si habla como si calla. O traiciona al CNI nuevamente o a sus apoyos parlamentarios.

Un remedo muy superado tecnológicamente de lo que hacía el imputado excomisario José Manuel Villarejo. No desconectaba su grabadora ni en el lavabo, estuviere con amigos o enemigos, y hoy despotrica contra supuestos excesos de la agencia de espionaje en un programa de Mediapro.

Pero la potencial serie grabada bajo mandato de Sánchez se torna más invasiva y caliente cuando el terminal hackeado se activa como videocámara oculta, posibilidad inserta en el Pegasus inoculado por el Gobierno a los independentistas según fuentes conocedoras del operativo.

Esto posibilitaba grabar vídeos y fotos durante toda la jornada del independentista pinchado por el CNI que dirigía Paz Esteban hasta que Sánchez la destituyó como cortafuegos.

 

 

Pedro Sánchez y Pere Aragonés conversan en su último cara a cara en Barcelona.

 

Pegasus permite que el terminal pinchado grabe imágenes sin cese o sólo cuando detecte movimiento del espiado. A voluntad del espía. Noche y día. Incluso cuando el móvil aparenta estar inactivo.

Pegasus puede colarse con su gran ojo no sólo hasta el despacho o cocina, sino hasta el dormitorio. Y cualquier actividad física en una estancia u otra lo dispara. La cámara supera de lejos al aparato de fotos del terminal: visualiza y registra 360 grados en derredor.

Este generoso radio de espionaje permitiría identificar a todos los interlocutores de Pere Aragonés o Carles Puigdemont, pero resultaría difícil no invadir esferas más íntimas de los personajes escaneados. Estas radiografías íntimas han servido a espías corruptos del pasado para extorsionar con grabaciones que afloraban relaciones sentimentales o sexuales secretas.

Acaso en la próxima sesión de la comisión de secretos oficiales perecederos los portavoces independentistas quieran conocer la calidad de las imágenes que aporta Pegasus y, en su caso, si ha salido bien su jefe.

 

El juez que investiga las denuncias de los independentistas también puede tener interés en conocer dónde han llegado los límites del espionaje, su utilidad y cómo se ha evitado discernir/filtrar entre lo grabado estrictamente personal y lo justificable bajo el afán de detectar delitos.

"Espionaje ambiental"

La legalidad ampara la persecución de los delitos de sedición o provocación de alteraciones del orden constitucional, sean golpes o algaradas. Pero si el contenido del material sobre lo espiado aflora imágenes o vídeos sobre la intimidad del hackeado, por malo que sea el abogado de los independentistas buscará que este escándalo dentro del escándalo Pegasus sirva para tapar la gravedad de las conductas delictivas que afloren.

Las fuentes conocedoras de este operativo eluden precisar qué uso se ha dado a este elemento de espionaje ambiental, pero sí confirman que iba en el pack del Pegasus colado y activado en los terminales de los independentistas. Difícil resistirse a tal potencialidad del sistema israelí, con tan alto coste presupuestario como beneficio.

Sánchez tendrá que explicar a sus socios secesionistas catalanes y vascos qué utilidad dio a esta potencialidad de su virus cibernético si desea seguir gobernando. Quedará retratado tanto si habla como si calla. O traiciona al CNI nuevamente o a sus apoyos parlamentarios.