05 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Santiago Segura
Santiago Segura

Santiago Segura, el rey del marketing del humor

LOL si te ríes pierdes, ni es una herramienta cultural, ni un servicio publico, pero no dejen de verlo. Humor en estado puro, carcajadas imprescindibles en tiempos de pandemia.

| Milagros Martín-Lunas Medios

 

 

Ni es una herramienta cultural, ni un servicio publico, pero no dejen de verlo. LOL si te ríes pierdes, el programa que Amazon Prime estrena el próximo 14 de mayo es al humor lo que Lola Flores al flamenco. Parafraseando la nunca publicada crítica del New York Times en la que, según sostiene el histórico bulo, un especialista escribió: "Ni canta ni baila, pero no se la pierdan". La nueva locura de mi querido y admirado Santiago Segura es entretenimiento. Humor en estado puro. Nada más y nada menos. Carcajadas imprescindibles en tiempos de pandemia. Lo dicho, no se lo pierdan.

Ni resulta fácil hacer reír, ni creo que sea tan sencillo eso de divertir. Recapacitemos, ¿cuál es la esencia de la televisión sino el entretenimiento? ¿Quién es el rey del marketing del humor en este país? Indudablemente Santiago Segura. Si alguien sabe robar una sonrisa, siempre, hasta en los peores momentos, ese es él. No olvidemos que el verano pasado se atrevió a estrenar la secuela de Padre no hay más que uno, sin saber cómo iba a reacciona el público en plena desescalada. Ahora, mientras anda enfrascado en la posproducción de ¡A todo tren! Destino Asturias, su nueva comedia familiar que se estrenará el próximo 9 de julio, Santiago conduce un formato hilarante, un reality en el que el que se ríe pierde. Sí, como cuando jugábamos de pequeños. Necesitábamos reírnos entonces y necesitamos reírnos ahora. Que nadie nos robe la sonrisa.

El creador de la saga Torrente ha encerrado durante seis horas a diez humoristas. Yolanda Ramos, Silvia AbrilRossy de PalmaPaco Collado, Mario VaquerizoEl MonaguilloEdu Soto, David Fernández, Carolina Noriega y Arévalo. Comparten espacio con una única prohibición, no pueden reírse. Pase lo que pase, hagan lo que hagan sus compañeros, se burlen de lo que se burlen, se mofen de lo que se mofen, el que sonría pierde, no digamos el que se carcajee o se desternille. El cómico que permanezca serio hasta el final será el ganador y podrá donar 100.000 euros a la organización benéfica que decida.

En una especie de parodia de Gran Hermano, con cierto regusto al Hotel de las mil y una estrellas regentado por Luis Aguilé, los diez cómicos conviven durante seis horas en un supuesto piso cuya estridente decoración setentera esconde 50 cámaras a las que los humoristas no lograrán engañar, como tampoco podrán con Santiago Segura metido en la piel del Súper, secundado por Xavier Deltell y Cañita Brava.

Santiago Segura, como director del reality, destila esencia de anime. No en vano el programa se presenta como una versión del formato internacional basado en el japonés Hitoshi Matsumoto. Quizá por ello, haya decidido tomar la apariencia de Okita Sougo, el despiadado y manipulador personaje de Gintama. Cada vez que alguien se ríe, Okita Segura para el reloj, entra en la sala y amonesta al perdedor. Primero con una tarjeta amarilla; si la cosa se repite, roja con expulsión directa. Como anécdota, la primera tarjeta surge a los cinco minutos de arrancar el concurso. Resulta imposible no reírse.

LOL si te ríes pierdes va de menos a más. Los primeros capítulos, con tanta densidad de humoristas por metro cuadrado, se pierden entre la marabunta. Demasiados personajes haciendo lo que mejor saben hacer y procurando no descuajeringarse con las payasadas de sus contrincantes.

Al principio el montaje resulta hiperactivo, pero a medida que van saliendo cómicos, la carcajada espontánea del espectador aumenta. Cada humorista cuenta con un comodín de un solo uso. Cuando lo activa, el resto tiene la obligación de atender la representación. Lo cierto es que entre risas, muecas insoportables y paparruchas las seis entregas de media hora se pasan en un suspiro. Brutal la transformación de Silvia Abril como la Niña de la curva, tremendo Mario Vaquerizo convertido en muñeco de ventrílocuo, bestial la danza de Edu Soto… A medida que avanza el concurso-reality las parodias son más hilarantes. Resulta impagable la prueba de las tartas de Silvia Abril.

Los eliminados no desaparecen, pasan al control para acompañar a Segura en su vigilancia. Allí, libres de presión, pueden reírse a mandíbula batiente si les parece.

Hoy, cuando la risa es más necesaria que nunca, si hay alguna pega que ponerle al formato sería el exceso de interrupciones. Entre las tarjetas y las llamadas para encargar pruebas a los cómicos el ritmo se interrumpe demasiadas veces en una especie de cortarrollos que te saca de contexto. Paradójicamente, si alguien controla el universo de la carcajada ese es Segura, el director es consciente de que la comedia, la risa y la diversión dependen del ritmo. Si te ríes pierdes destila cierto grado de desafine en el montaje. Por no hablar del arranque-parodia de 007 de la primera entrega que se antoja innecesario por cutre. Aunque, conociendo las tendencias y los gustos de Segura, me da que está hecho absolutamente a propósito, que ese sketch destila cierto grado de ironía que mi ADN no está preparado para procesar.

El caso es que Amazon Prime estrena en España un formato nipón que ya ha pasado por países como Italia, Alemania, México, Japón o Australia. En todos ellos ha recurrido al humor nacional, blanco y sin ofensas. Se trata de evitar lo que ocurrió en la versión mexicana, donde los concursantes se aferraron a las palabrotas y a los insultos para robar una carcajada a sus contrincantes. Un sinsentido, puesto que el humor y la ironía son privilegio de los inteligentes. Eso dicen.