Barajas recupera la normalidad tras el apagón, pero la T4 pasa la noche en vela
El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas funciona ya con normalidad, aunque la Unidad Militar de Emergencias permanece desplegada y decenas de pasajeros han tenido que dormir en la T4 tras una jornada de caos y desconcierto provocada por el apagón eléctrico.

La T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas el día después del apagón.
El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha retomado este martes su actividad con aparente normalidad tras el histórico apagón que paralizó buena parte de la Península Ibérica el lunes. Aena ha asegurado que no se han registrado incidencias significativas durante la noche, aunque decenas de pasajeros se han visto obligados a pernoctar en la terminal 4 al no poder salir del recinto por la falta de transporte.
Pese al restablecimiento de la red eléctrica, la presencia de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en la infraestructura aérea más importante del país ha sido constante. Según ha confirmado un militar desplegado en la terminal, la UME se mantiene movilizada en distintos puntos de la Comunidad de Madrid como medida de prevención.
Aena ha detallado que todos los aeropuertos españoles permanecen operativos, y ha recomendado a los pasajeros consultar el estado de su vuelo y de los servicios de transporte público antes de desplazarse. "Los aeropuertos han adaptado sus horarios a las necesidades de los pasajeros reprogramados y no se han producido aglomeraciones significativas", ha informado el operador.
Sin embargo, testimonios recabados por Europa Press revelan una realidad más humana y compleja. Maribel, una pasajera mexicana, y su hijo, llegaron a Madrid desde Florencia en la mañana del lunes. Tras extraviar su maleta y no poder encontrar transporte, pasaron la noche en Barajas. "Todo estaba colapsado. No podíamos salir", relataba este martes, visiblemente agotada.
Algo similar le ocurrió a Abraham, un joven peruano con escala en Madrid antes de volar a su país. "Estoy un poco preocupado por si vuelve a pasar. Hay pérdida de tiempo, dinero, es todo muy incierto", explicaba con nerviosismo.
En medio de la incertidumbre, también se escuchaban voces más tranquilas. Clara, una joven de Almería que viaja a Noruega, logró llegar a la capital en autobús. Aunque su vuelo estaba en hora, confiesa que le sorprendió la escena en la carretera: "Todo estaba oscuro, la gente salía con linternas del móvil".
Entre quienes aún aguardaban su vuelo se encontraba también una familia mexicana que culminaba un tour de 14 días por España. “Nos dijeron que tuviéramos paciencia y que estaban hablando con la aerolínea”, contaba Rafael, el padre del grupo.
Desde la Policía Nacional aseguran que este martes no se han producido incidentes, aunque sí se vivieron momentos de tensión durante la jornada del apagón, especialmente por la escasez de taxis y los retrasos acumulados.
Barajas, pese a contar con red eléctrica propia, no fue inmune al colapso exterior. La falta de movilidad y la desinformación se tradujeron en una noche larga para muchos viajeros. Hoy, el aeropuerto ha vuelto a la rutina, pero la imagen de familias durmiendo en la T4 aún permanece como el reflejo de una jornada que puso a prueba la resiliencia de miles de ciudadanos.