Chivite rompe a llorar mientras anuncia la revisión de contratos ligados a su "compañero y amigo" Santos Cerdán
Acorralada por la gravedad del informe de la Guardia Civil y la dimisión de su excompañero Santos Cerdán, la presidenta navarra ha anunciado entre lágrimas la revisión de una decena de contratos públicos adjudicados a empresas relacionadas con la trama Koldo. Los indicios de corrupción apuntan a una etapa clave en Navarra, donde, según la UCO, habrían comenzado las prácticas ilícitas del círculo de Cerdán mucho antes de llegar a Madrid.

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, rompe a llorar en la rueda de prensa tras la dimisión de Santos Cerdán.
El escándalo por la trama Koldo ha terminado salpicando de lleno a Navarra. Este jueves, la presidenta foral María Chivite ha comparecido públicamente para anunciar, entre lágrimas, la revisión de alrededor de una decena de contratos de obra pública adjudicados en la Comunidad, todos ellos ligados a empresas que aparecen en el reciente informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El detonante: la implicación directa del navarro Santos Cerdán, exdiputado y mano derecha de Chivite durante años en el PSOE navarro.
Con la voz entrecortada y visiblemente emocionada, la presidenta ha asegurado sentirse "decepcionada" (todos los socialistas lo han dicho) por el contenido del informe, que vincula a Cerdán y a Koldo García con el cobro de comisiones desde su etapa política en Navarra. Chivite no ha podido evitar las lágrimas al referirse a Cerdán, a quien ha definido como "compañero y amigo". Aun así, ha insistido en que su Gobierno actuará con transparencia revisando los contratos sospechosos.
"Me reúno todos los días con empresarios, asociaciones… Es parte de mis funciones. Pero en este caso, obviamente, no sospechaba nada", afirmó, tratando de justificar los encuentros que mantuvo con responsables de las empresas ahora bajo la lupa de la investigación.
Uno de los casos más sensibles es el de las obras de los túneles de Belate. Este proyecto, con una inversión de 76 millones de euros, fue adjudicado a una Unión Temporal de Empresas en la que figura Servinabar, una constructora relacionada con Cerdán. Las sospechas sobre la adjudicación no son nuevas: hace más de un año y medio que se cuestiona su legalidad, y fue UPN quien formalizó una denuncia por presuntas maniobras irregulares en el proceso.
El informe de la UCO sostiene que las prácticas corruptas de Cerdán y Koldo comenzaron en Navarra, mucho antes de que ambos se trasladaran a Madrid para integrarse en el equipo de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes. Esta afirmación pone en entredicho la gestión de contratos públicos en la Comunidad Foral durante los años en que ambos dirigentes ejercieron poder institucional en Navarra.