Feijóo planea acorralar a Sánchez por la corrupción con sus mejores armas en uno de sus peores días: su esposa en el banquillo
El 10 de septiembre coincide la sesión de control al Gobierno con la declaración de Begoña Gómez como imputada. Un escenario que no piensan desaprovechar los populares para poner en evidencia la deriva del Ejecutivo con mujeres como Ester Muñoz, Cayetana Álvarez de Toledo o Cuca Gamarra, especialistas en poner contra las cuerdas al PSOE más feminista de puertas para fuera pero menos feminista de puertas para adentro.

La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Congreso.
Por caprichos de la vida el destino ha querido que el próximo 10 de septiembre la sesión de control en el Congreso de los Diputados coincida con la imagen que Pedro Sánchez quería evitar a toda costa: la de su esposa sentada en el banquillo esta vez ya como imputada. Y es que en un principio ambos acontecimientos (pleno y declaración) estaban previstos para el 11 de septiembre. Sin embargo, la decisión de adelantar la sesión de control para que los diputados catalanes disfruten de la Diada unido a la decisión del odiado por el sanchismo juez Juan Carlos Peinado de adelantar la comparecencia de Begoña Gómez ha dejado un escenario que el Partido Popular quiere aprovechar.
Como se dice coloquialmente, a Alberto Núñez Feijóo se lo han puesto en bandeja: batería de preguntas a Pedro Sánchez y sus ministros mientras la mujer del presidente declara ante el juez esa misma mañana. Los populares se frotan las manos y por ello, tal y como se puede comprobar en las preguntas que han registrado este mismo jueves para lanzar ese día, intentarán que solo haya un tema sobre la mesa: la corrupción que rodea al Gobierno.
Con este decorado favorable para sus intereses, Feijóo también tendrá de su lado armas poderosas. Hablamos de tres mujeres elocuentes y combativas como Ester Muñoz, Cayetana Álvarez de Toledo y Cuca Gamarra, especialistas en poner contra las cuerdas al socialismo más feminista de puertas para fuera pero menos feminista de puertas para adentro.

La portavoz adjunta del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, y la portavoz del PP en el Congreso, Esther Muñoz.
Por un lado la portavoz del PP, Ester Muñoz, se dirigirá a María Jesús Montero para preguntarle directamente "como cree que su Gobierno está legitimado para combatir la corrupción". Lástima que la vicepresidenta primera y titular de Hacienda tenga una semana para prepararse la respuesta con la que intentar maquillar la cruda realidad.
Por su parte, Álvarez de Toledo pondrá el foco en la reciente reunión entre Salvador Illa y Carles Puigdemont, exigiendo saber si el Gobierno "está negociando la reforma de la Justicia con un prófugo de la Justicia". Y en cuanto a Cuca Gamarra, se dirgirá a Félix Bolaños de manera clara y directa: "¿Es democrática la forma de actuar de su Gobierno?". Todo ello después de iniciar el Año Judicial con el primer fiscal general del Estado también imputado.
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A todo esto hay que sumar al también siempre incisivo Miguel Tellado, que preguntará al máximo encargado de la justicia de nuestro país si cree que "su Gobierno es compatible con la ejemplaridad", en referencia al fiscal general y también en medio de los ataques constantes del Ejecutivo y del propio Pedro Sánchez a los jueces españoles. Tanto en casa, durante su entrevista con Pepa Bueno en TVE, como fuera, en una entrevista en The Guardian.
"¿Se va a aplicar lo que exige a los demás?
Y toda esta batería de preguntas las iniciará el líder del PP con su pregunta al del Gobierno y el PSOE: "¿Alguna vez se va a aplicar lo que exigía a los demás?". De esta manera, además de la corrupción, Feijóo no se olvida del gran asunto pendiente de Sánchez: los Presupuestos Generales. Cabe recordar que Sánchez, cuando estaba en la oposición, exigía a Mariano Rajoy que se sometiera a una cuestión de confianza si no sacaba adelante unos Presupuestos. Ahora el máximo dirigente socialista sostiene que seguirá en la Moncloa sin disolver las Cortes aunque el Congreso tumbe su proyecto presupuestario.
Unas cuentas que no llegan por su dependencia de un Carles Puigdemont que está contento como unas castañuelas de tener al presidente de España rogando. Salvador Illa fue la avanzadilla antes de su foto con Sánchez.
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