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Feijóo descarta el 'superdomingo': el PP prefiere un camino más táctico hacia las generales

Génova enfría la idea de agrupar los comicios autonómicos y apuesta por adelantos escalonados para ir reforzar los liderazgos regionales, reducir riesgos y mantener el pulso político frente a Sánchez de manera sostenida hasta 2027

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández MañuecoA. Perez Meca

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Mariola López

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El Partido Popular está comenzado a enfriar de manera definitiva la posibilidad del llamado superdomingo electoral, una idea que llegó a sonar con fuerza dentro de la estrategia de Génova para cohesionar al electorado y forzar un plebiscito contra Pedro Sánchez. Sin embargo, en las últimas semanas el discurso ha virado: Feijóo descarta ese bloque electoral simultáneo y prefiere una ruta más táctica, basada en adelantos autonómicos por fases.

Los populares han comenzado a admitir internamente que “los riesgos superan con creces los beneficios” de convocar varias elecciones autonómicas a la vez. Una cita simultánea en varias comunidades podría convertir los resultados locales en un examen nacional al líder del PP y exponer la gestión desigual de algunos gobiernos autonómicos.

La Comunitat Valenciana y Andalucía quedan fuera de cualquier escenario de adelanto, al considerarse regiones estabilizadas tanto en lo político como en lo presupuestario. En cambio, otros territorios como Extremadura o Aragón podrían ir ajustando su calendario en función de las tensiones internas con Vox o de la evolución de sus propios ejecutivos.

Desde la dirección nacional se insiste ahora en que “el superdomingo no está en la hoja de ruta”, aunque el mensaje se acompaña de una segunda lectura: mantener a Sánchez en tensión continua y con el foco dividido entre diferentes frentes electorales. La idea, explican fuentes de Génova, es mantener vivo el pulso político durante meses, evitando un solo golpe de efecto que agote el ciclo electoral.

Desgaste contra serenidad y planificación

El cambio de estrategia tiene también un componente de imagen. Un adelanto masivo podría ser interpretado como una maniobra de desgaste, mientras que la nueva vía permite proyectar serenidad, planificación y control del calendario. “No hay prisa, pero tampoco improvisación”, repiten en el entorno de Feijóo, donde subrayan que cada comunidad decidirá su ritmo según el contexto.

En esta línea, dirigentes regionales del PP admiten que “nadie quiere suicidarse”. Cada territorio evalúa sus propias condiciones, encuestas y tensiones locales antes de mover ficha. La idea de una cita única ha dado paso a una estrategia de desgaste progresivo: convertir cada adelanto autonómico en un referéndum parcial contra la gestión socialista.

Con esta maniobra, Feijóo se reserva margen para modular los tiempos y reforzar su autoridad dentro del partido. El superdomingo, que en su día se presentó como una demostración de fuerza, se ha transformado en un plan modular, flexible y de largo recorrido, diseñado para mantener la presión sobre el Gobierno y llegar a las generales con el partido en plena forma territorio por territorio, comunidad por comunidad, ciudad por ciudad.

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