La Justicia desmonta el relato de la fuga de Puigdemont y archiva la causa contra los tres mossos señalados
La jueza no ve delito en la actuación de los agentes detenidos tras el bochornoso episodio del expresidente fugado en pleno corazón de Barcelona

Carles Puigdemont durante su discurso antes de fugarse de nuevo de España.
Nuevo giro en uno de los episodios más sonrojantes de la política catalana reciente. La titular del Juzgado de Instrucción número 24 de Barcelona ha decidido archivar provisionalmente la causa abierta contra los tres agentes de los Mossos d’Esquadra que fueron detenidos por su presunta colaboración en la huida de Carles Puigdemont tras su fugaz reaparición en Barcelona el 8 de agosto de 2024.
La magistrada no aprecia indicios suficientes para sostener que los policías autonómicos cometieran los delitos que se les atribuían, entre ellos omisión del deber de perseguir delitos, encubrimiento y desobediencia. Dicho de otro modo: la investigación no ha logrado demostrar que los tres mossos ayudaran al líder de Junts a escapar ni que realizaran maniobras para evitar su detención.
La jueza no ve pruebas de que ayudaran al expresidente fugado
Según el auto al que ha tenido acceso EFE, no ha quedado “justificada” la perpetración de ninguno de los delitos investigados. La jueza sostiene que no se ha podido constatar que los agentes llevaran a cabo actos encaminados a facilitar la fuga de Puigdemont o a impedir que fuera arrestado.
El archivo, eso sí, es provisional. Es decir, la causa podría reabrirse si aparecieran nuevos indicios. Pero, por ahora, el procedimiento penal queda en suspenso y los tres mossos salen del foco judicial en el que quedaron situados tras una jornada que dejó en evidencia al dispositivo policial.
El día que Puigdemont se paseó por Barcelona y volvió a desaparecer
La escena sigue siendo difícil de olvidar. Puigdemont, huido de la Justicia desde 2017, reapareció brevemente en Barcelona el mismo día en que el Parlament investía al socialista Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Lo hizo ante sus seguidores, con discurso incluido, y desapareció de nuevo antes de que los Mossos pudieran detenerlo.
Aquel 8 de agosto de 2024 se convirtió en una humillación política y policial de primer orden. La policía catalana había preparado un dispositivo para evitar precisamente lo que terminó ocurriendo: que el expresidente fugado pisara Barcelona, capitalizara el foco mediático y volviera a marcharse sin rendir cuentas ante la Justicia.
El foco vuelve al operativo de los Mossos
El archivo de la causa contra los tres agentes no elimina las incógnitas sobre lo sucedido. Al contrario: desplaza de nuevo la atención hacia la planificación del dispositivo y hacia las decisiones tomadas aquel día por la cúpula de los Mossos.
Porque si la jueza no ve indicios de que estos tres policías ayudaran a Puigdemont, la pregunta sigue intacta: ¿cómo pudo escaparse el expresidente con una orden de detención vigente, tras anunciar durante días su intención de regresar a Cataluña y con todas las cámaras pendientes de sus movimientos?
La resolución judicial alivia la situación de los agentes investigados, pero no borra la imagen de un operativo fallido que permitió a Puigdemont convertir su regreso exprés en una nueva exhibición política.
Un archivo que deja más preguntas que respuestas
La decisión de la jueza supone un revés para quienes sostenían que la fuga del líder de Junts contó con colaboración directa de estos tres mossos. La investigación, al menos hasta ahora, no ha encontrado base penal suficiente para mantener viva la causa.
Pero el episodio sigue pesando como una losa sobre la credibilidad institucional de los Mossos y sobre la gestión política de aquel día. Puigdemont apareció, habló y se marchó. Illa era investido presidente mientras el expresidente fugado volvía a desafiar al Estado desde Barcelona.
Ahora, con la causa contra los tres agentes archivada provisionalmente, queda una conclusión incómoda: la Justicia no ha acreditado que ellos facilitaran la huida, pero nadie ha conseguido explicar de forma convincente cómo pudo producirse uno de los mayores ridículos policiales de los últimos años.