La rebelión silenciosa del PSOE acelera el debate sobre la era post-Sánchez

El manifiesto impulsado por dirigentes y militantes críticos confirma que ya existen movimientos organizados para preparar el relevo, mientras crece la inquietud interna por los escándalos que cercan al Gobierno y por el incierto futuro político del presidente

Fachada de la sede del PSOE en FerrazEuropa Press

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Puede ser uno de los mejores presidentes para muchos socialistas, pero hay unanimidad en diagnosticar a Sánchez como el peor secretario general del PSOE; y, por ello, más de la mitad de las críticas que lanzan al presidente del Gobierno los “gregarios” que preparan su relevo, se centran en los casos de corrupción en su entorno y el hiperliderazgo del secretario general, que han propiciado las derrotas electorales en las autonomías.

Mientras la sorpresiva aparición del exministro Jordi Sevilla hace unos meses, llamando al relevo de Sánchez, fue despreciada por el “aparato”, dado su escaso músculo orgánico, la última andanada de varias decenas de militantes y dirigentes medios del PSOE, bajo el paraguas de Re Activa + Socialdemocracia, es “harina de otro costal”.

Detrás del manifiesto, muy crítico con el presidente del Gobierno, hay algunos nombres de “notables” del PSOE, perfectamente identificados, y no precisamente por mantener posiciones “pagistas” o alinearse con Felipe González.

Estos críticos son los primeros en lanzarse a la piscina con suficientes galones para preocupar a la actual dirección del PSOE. No hacen concesiones, ni siquiera reconocen los éxitos del Gobierno en parcelas como la Economía, y piden la convocatoria de elecciones generales, descartando que Sánchez vuelva a presentarse como “cabeza de lista” .

En Ferraz están seguros de que, en caso de plantearse un Congreso Extraordinario, como piden los “reactivadores”, Sánchez arrasaría: “no hay ninguna figura que pueda disputar a Pedro Sánchez la secretaria general en estos momentos; solo cabría la posibilidad de que voluntariamente diera un paso al lado”.

Lo que sí confirma el manifiesto de Re Activa + Socialdemocracia es el nuevo escenario que se está configurando en el PSOE, con un movimiento telúrico en distintas direcciones, pero con un común denominador: el “ciclo Sánchez” está declinando y hay que renovar la dirección del PSOE, su estrategia política y su posición en el tablero constitucional.

El grupo de “reactivadores” se asemeja a los gregarios del pelotón ciclista, cuya misión es “lanzar la carrera”. Los actores principales, los dirigentes que se disputarán los últimos metros de la competición, siguen agazapados en el pelotón, agrupando a otros “gallos” y preparándose para dar la batalla final en el momento adecuado.

Diputados, senadores, alcaldes de ciudades importantes, o parlamentarios autonómicos son mayoritariamente “sanchistas”, por lo que no patrocinan el apuñalamiento de su líder, del que dependen para su supervivencia política.

Aun así, crece el descontento y el desconcierto, “no hay nadie al mando en Ferraz, y tampoco hay certidumbre en que no salgan nuevos indicios que salpiquen más intensamente al entorno del presidente del Gobierno”, subrayan críticos consultados este fin de semana, que hace escasamente un año eran “sanchistas pata negra”.

Una de las cuestiones en que insiste el manifiesto ReActiva + Socialdemocracia es en el adelanto electoral de las generales para evitar una derrota devastadora en las municipales y autonómicas, que deberán celebrarse en menos de un año. Precisamente, entre los firmantes del manifiesto se sabe que hay alcaldes, concejales y diputados autonómicos.

Los autores de ReActiva + Socialdemocracia están “sorprendidos y entusiasmados” por las solicitudes de adhesión que han recibido hasta ahora, y ya preparan un movimiento más atrevido (no solo un manifiesto escrito) para arrastrar a indecisos.

Una de las cuestiones que está frenando a dirigentes socialistas que apuestan por la renovación es que ReActiva + Socialdemocracia no jalea los éxitos “innegables” del Ejecutivo socialista, centrándose en objetivos “a medio y largo plazo”, que no se compadecen con el ritmo endiablado de la dialéctica política en la actual coyuntura.

Con el ruido de fondo del “final de ciclo” se atisban tres grupos de críticos: quienes reclaman una vuelta a las posiciones centristas del felipismo, quienes apuestan por un “sanchismo sin Sánchez”; es decir, un PSOE con posiciones netamente de izquierda; y una tercera vía, que cuestiona los pactos con nacionalistas y secesionistas, y propone “pactos de Estado” con el PP para evitar que VOX llegue a la mesa del Consejo de ministros.

Frente a las corrientes críticas, la mayoría “sanchista” todavía es hegemónica y –como dicen en Ferraz- cualquier intento de descabalgarles ahora resultaría un fiasco.

Por su parte, los críticos creen que la situación del presidente del Gobierno empeorará, que pueden aparecer nuevas evidencias que le acorralen, y que las fuerzas de izquierda en el Congreso –ERC, Bildu y Sumar- acaben pidiendo taxativamente el adelanto electoral.

Marlaska, aislado en el Consejo de ministros

En paralelo, el clima en el Gobierno está enrarecido, con los ministros más cercanos a Sánchez -Puente, Óscar López y Bolaños- distanciándose del ministro Marlaska, al que consideran responsable del “descontrol de la UCO” (frase que se utiliza tanto en el Ejecutivo como en Ferraz), por seguir impulsando las investigaciones que implican al PSOE y a los familiares del presidente del Gobierno.

Fernando Grande-Marlaska no es del PSOE ni se le espera, argumentan sus críticos; y -además- es juez. No solo es que sus expectativas profesionales siguen vivas tras el paso por el Ejecutivo de España, es que jamás se le pasaría por la cabeza inmolarse por Sánchez como hizo el ministro Fernández Díaz por el presidente Rajoy.

El ministro del Interior siempre atemperó las críticas a la UCO, y cuando el entorno del Gobierno o Ferraz pedían “la cabeza” del teniente coronel Antonio Balas Dávila, defendía mantenerle al frente de la unidad de élite de la Guardia Civil con el argumento de que “otros serían todavía más beligerantes”.

A estas alturas de partido, cuando se pregunta por el motivo de que Sánchez defienda con tanto empeño a su ministro del Interior, no hay respuesta. Marlaska está “fuera de toda duda”, seguirá hasta que quiera marcharse él.

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A diferencia de Marlaska, el ministro Bolaños sí que ha batallado por contrarrestar la influencia de jueces y fiscales conservadores en su pulso con el Ejecutivo; un empeño que no ha alcanzado los objetivos deseados por Sánchez, pero que ha contribuido a construir el relato de que existen tramas mediático-judiciales que quieren acabar con P.S.