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Zapatero en pánico por si acaba en la cárcel pide anular toda la causa Plus Ultra: del "no hay nada" a "invaliden todo"

La defensa del expresidente opta por la estrategia de intentar tumbar la investigación del juez Calama ante las múltiples evidencias contra el socialista alegando "la vulneración de sus derechos fundamentales"

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llega a la Audiencia Naciomal

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llega a la Audiencia Naciomal

Enrique Martínez Olmos

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Durante meses, la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero frente al caso Plus Ultra parecía sencilla: negar cualquier irregularidad, minimizar las acusaciones y transmitir absoluta tranquilidad. Sin embargo, cuando una investigación empieza a avanzar, las prioridades cambian. Y ahora el expresidente ha pasado de defender que no existe ningún problema a pedir directamente la nulidad de toda la causa.

La defensa de Zapatero ha presentado ante la Audiencia Nacional un incidente de nulidad en el que solicita invalidar el procedimiento por una supuesta vulneración de derechos fundamentales. Entre otras cuestiones, denuncia una posible afectación al derecho al juez ordinario predeterminado por la ley, a la tutela judicial efectiva, a un proceso con todas las garantías y a la presunción de inocencia. Traducido al lenguaje político: ya no basta con decir que todo es falso; ahora se intenta que ni siquiera pueda utilizarse parte de la investigación.

La defensa de Zapatero sostiene que el procedimiento se basa en conversaciones privadas que, según argumenta, no habrían sido analizadas con la autorización correspondiente y denuncia además supuestas maniobras procesales que habrían llevado el asunto a órganos judiciales distintos de los inicialmente competentes. Es una estrategia jurídica perfectamente legítima y habitual en causas complejas. Lo llamativo es el contraste con el discurso político mantenido hasta ahora. Porque si durante semanas se insistía en que el caso carecía de recorrido, la pregunta inevitable es: ¿por qué la urgencia en intentar derribarlo por completo?

La sensación es que el debate ha cambiado. Ya no se discute únicamente el contenido de la investigación, sino la propia validez de las pruebas y del procedimiento. Y eso suele ocurrir cuando una causa empieza a resultar incómoda para el investigado, en este caso Zapatero. La imagen recuerda a esos partidos de fútbol en los que un equipo asegura durante noventa minutos que va ganando cómodamente, pero en el descuento pide revisar todas las jugadas, repetir el encuentro y cambiar de árbitro. Legalmente puede hacerlo. Políticamente transmite otra cosa.

Mientras tanto, la Audiencia Nacional deberá decidir si existen los defectos procesales denunciados por la defensa de Zapatero o si, por el contrario, la investigación puede continuar adelante con normalidad. Lo que parece evidente es que la batalla ya no se libra únicamente sobre los hechos investigados. Ahora también se combate sobre el terreno procesal. Y cuando una defensa pasa de proclamar que no hay caso a intentar anular el caso entero, es inevitable que aumente la expectación sobre lo que pueda ocurrir en los próximos meses. Porque, al final, la pregunta sigue siendo la misma: ¿se trata de una investigación construida sobre bases defectuosas o de una maniobra defensiva para desactivar una causa cada vez más incómoda? Esa respuesta, por ahora, la tendrá que dar la Justicia.

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