Sánchez tropieza por octava vez con el catalán en Europa: varios socios no aceptan el chantaje del Gobierno para que sea oficial
El Gobierno ha vuelto a llevar ante sus socios europeos la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego, una reclamación planteada en 2023 en el contexto de los acuerdos con Junts. El octavo intento tampoco ha permitido avanzar hacia la unanimidad necesaria y varios países han criticado que España vincule ahora esta cuestión con la futura ampliación de la UE.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a chocar con sus socios europeos en su empeño por convertir el catalán en lengua oficial de la Unión Europea. También el euskera y el gallego. El Ejecutivo ha llevado este martes la cuestión de nuevo a Bruselas, pero el octavo intento desde que comenzó a impulsar formalmente la propuesta en 2023 tampoco ha permitido acercarse a la unanimidad de 'los Veintisiete' que necesita para modificar el régimen lingüístico comunitario.
La novedad esta vez ha estado en la presión ejercida alrededor de la futura ampliación de la UE. España ha defendido que las tres lenguas cooficiales deberían ser reconocidas antes de incorporar nuevos idiomas como consecuencia de la entrada de futuros Estados miembros. Una estrategia que ha provocado críticas de varios socios. Representantes de países como Lituania, Alemania y Suecia han rechazado mezclar ambos asuntos, mientras el Gobierno español ha insistido en que ya ha ofrecido las garantías necesarias para despejar las dudas jurídicas y económicas existentes.
El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, ha llegado a la reunión asegurando que "ya no hay argumentos para oponerse" a la petición española. El Ejecutivo sostiene que España asumiría los costes derivados de la medida y rechaza que sea necesaria una reforma de los tratados. Sin embargo, esas explicaciones no han conseguido acabar con las reservas que permanecen entre diferentes Estados miembros. La cuestión figuraba además como un punto informativo de la reunión y no estaba prevista ninguna votación.
La oficialidad del catalán en las instituciones europeas continúa así bloqueada tres años después de que el Gobierno comenzara a impulsarla en el contexto de sus negociaciones con Junts. La petición fue presentada formalmente en agosto de 2023 y desde entonces el Ejecutivo la ha llevado reiteradamente ante sus socios sin conseguir la unanimidad necesaria. Esta vez, lejos de desbloquearse, la decisión de relacionarla con la ampliación de la Unión ha añadido un nuevo motivo de fricción con varios gobiernos europeos.