cloacas psoe
Cintia Rocho apuntó a Sáenz de Tejada desde el principio y su declaración destapa la vía del clan gitano para actuar contra la jueza Biedma
ESdiario accede a la declaración completa de Cintia Rocho ante la Guardia Civil en la que reconstruye los contactos que mantuvo a través de Facebook y una llamada que, según su versión, terminó poniendo en el centro a la magistrada que investigaba a David Sánchez. Su declaración incorpora además un elemento especialmente inquietante en la historia.

La jueza Beatriz Biedma junto a pantallazos de conversaciones suyas con Sáenz de Tejada.
Las frases más graves ya habían salido a la luz. Lo que hasta ahora no se conocía con este nivel de detalle era cómo se llegó hasta ellas. La declaración de Cintia Rocho ante la Guardia Civil reconstruye desde dentro los contactos que terminaron colocando a la jueza Beatriz Biedma en el centro de una inquietante sucesión de conversaciones en las que presuntamente aparecieron frases como “un puto grano en el culo” o amenazas del tipo “hay que eliminarla” y que “a palos aprende el burro”. A las que hay que incluir la última perla conocida: “Ya sabéis lo que tenéis que hacer. Esta es la pájara que persigue al hermano de Pedro Sánchez”.
Estos testimonios forman parte de las diligencias que investiga el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Rocho compareció voluntariamente como testigo en dependencias de la Guardia Civil de Badajoz y aportó numerosas capturas de sus conversaciones para respaldar su relato. Y la cronología que ofrece resulta importante para entender cómo se llega hasta Biedma.
Antes de nada es importante dejar claro el papel que tiene Sáenz de Tejada en todo este asunto. Según creen los investigadores, basándose en todas las pruebas que tienen encima de la mesa, todo apunta a que tras haber sido captado por las cloacas del PSOE por su enemistad manifiesta contra Beatriz Biedma, el exmagistrado contactó con el conocido como el clan de Los Rocho para tratar de "eliminar" a la instructora al frente de la causa contra el hermano del presidente del Gobierno. Cintia Rocho, alias 'La Celsa', miembro de ese clan, contó a la Guardia Civil cómo le contactó Sáenz de Tejada. Declaración a la que ha accedido ESdiario y desgranamos a continuación.
El primer contacto con Sáenz de Tejada
Rocho comienza explicando que conoció a Sáenz de Tejada a través de un grupo de Facebook denominado “Independencia Judicial de Badajoz”, en el que, según su declaración, participaban diferentes personas y donde se denunciaba la forma de actuar de los jueces y fiscales pacenses.
Según relata, fue Sáenz de Tejada quien se puso en contacto con ella a través de Facebook. Las capturas incorporadas al documento muestran una larga conversación en la que el interlocutor habla de una supuesta “mafia judicial” en Badajoz, señala a diferentes miembros de la carrera judicial y llega a ofrecerle la posibilidad de ponerla en contacto con un “magistrado anticorrupción TV”.


Rocho, que trasladaba en aquellos mensajes su convencimiento de que su familia estaba siendo perjudicada judicialmente, mantuvo esa conversación escrita con quien identificaba como Sáenz de Tejada. Sin embargo, deja un dato especialmente claro ante los investigadores: por teléfono sólo hablaron una vez. Y es precisamente esa llamada la que contiene la parte más grave de su declaración.
“La Biedma”: “Es un grano en el culo” que "hay que eliminar"
Rocho sitúa la llamada mientras mantenía contactos a través de Facebook con José García Fernández. A diferencia de las conversaciones escritas, de esta comunicación telefónica no existe una captura que permita comprobar literalmente las palabras pronunciadas. Es el relato de la propia testigo el que las atribuye a Sáenz de Tejada. Según declara, la conversación terminó centrándose en los magistrados de Badajoz y Sáenz de Tejada habría hecho especial hincapié en una jueza concreta: Beatriz Biedma.
Rocho asegura que su interlocutor se refería a ella como “LA BIEDMA” y que le dijo que era “un puto grano en el culo” y que “había que eliminarla”. No acaba ahí. La testigo añade otra frase que atribuye a Sáenz de Tejada: “A palos aprende el burro”.
La Guardia Civil le pregunta expresamente durante la declaración qué entendió ella por aquellas palabras. La respuesta de Rocho despeja cualquier duda sobre la interpretación que hizo en aquel momento: asegura que contestó que “ella no estaba para dar palos a ningún juez” y afirma que entendió aquellas palabras “en el ámbito físico”.
Es decir, Rocho no declara únicamente que escuchó unas expresiones ambiguas. Sostiene que interpretó que se estaba hablando de causar daño físico a la magistrada y asegura que precisamente por ello no estaba dispuesta a participar.
José García Fernández entra en escena
Pero el relato tiene una segunda pata. Rocho cuenta que el 17 de diciembre de 2024, unos días después de sus primeros contactos, comenzó a hablar por Facebook con un usuario identificado como “José García Fernández”.
La testigo afirma que Sáenz de Tejada era una persona conocida públicamente, mientras que desconocía quién se encontraba realmente detrás de esta nueva cuenta. Según su declaración, José García se presentó como abogado y se mostró dispuesto a echarle una mano con las causas judiciales que ella tenía abiertas relacionadas con la muerte de su marido.
Rocho declara que García le envió varios audios en los que hablaba de “hacer una limpieza” de los Juzgados de Instrucción de Badajoz, porque, de lo contrario, según el relato que ella hace de esos mensajes, no se haría justicia por el asesinato de su marido.
Aquí existe además una particularidad probatoria importante: varios de esos audios fueron posteriormente borrados por el remitente. La propia declaración deja constancia de ello y señala que no pudieron ser reproducidos en ese momento, aunque Rocho aseguró que los aportaría cuando los encontrase.

Las capturas anexadas al atestado confirman, en efecto, la existencia de numerosos mensajes anulados dentro de esa conversación. En uno de los pasajes conservados, después de que Rocho se queje de que las cosas no cambiarán aunque alguien venga de fuera, José responde: “Pues eso vamos a hacer”. Más adelante aparece un audio y la conversación deriva hacia personas de la zona.
“Yo con esos gitanos no voy ni a por sacos llenos de billetes”
Es entonces cuando aparece otro elemento que llama especialmente la atención. En las capturas aportadas por Rocho puede leerse cómo José García le pregunta: “Serán de aquí también ¿no?”. Ella responde: “Sí son de la plaza”. García contesta después que “en estos momentos lo mejor es estar con la familia unidos, y apoyándose” y añade: “A ver cómo sale el asunto”. La respuesta de Cintia Rocho es explícita: “Yo con esos gitanos no voy ni a por sacos llenos de billetes, lilas”.

La documentación incorpora además audios en ese tramo de la conversación, aunque su contenido no aparece transcrito en las capturas y algunos mensajes fueron anulados. Por eso, el documento permite acreditar que la conversación terminó refiriéndose a ese grupo de gitanos, pero no permite atribuir literalmente a García el contenido de los audios borrados que no figura por escrito.
La reacción posterior de Rocho muestra además que decidió cortar la conversación. Le reprocha a García que esté hablando en unos términos que no le gustan y termina diciéndole que no volverá a hablar con él. De hecho, tras un intercambio de mensajes y audios (por parte del supuesto abogado), queda claro el enfado de Rocho con frases como "conmigo te dejas de misterios que yo soy muy seria", "a mi no me gustan los jueguitos, que no tengo 9 años" o "ni me gusta el cachondeo tampoco, que estoy de luto, no vayas por donde no es, ni se te ocurriera".
Después, un largo mensaje dejando claro que no está para juegos que acaba con una amenaza clara: "No te olvides que soy la mujer del Tútú". Así llamaban al líder del clan de los Rocho, asesinado a tiros en febrero de 2024 mientras desayunaba, precisamente, con su esposa.
Después de esos mensajes directos, su interlocutor responde que no estaban hablando “en términos de ligar” y que sólo quería que supiera quién era y le reconociese.

El segundo intento de contacto
Sin embargo, aquello no terminó definitivamente ahí. Rocho declara que el 21 de enero de 2025 José García volvió a contactar con ella. La testigo interpreta que pretendía retomar la relación y comprobar si en aquella ocasión accedía a lo planteado anteriormente.
La captura incluida en el expediente muestra el mensaje que recibió: “Cintia, mañana resuelven la recusación del MAGISTRADO ANTICORRUPCIÓN TV, si se la aceptan se podría personar como abogado del que sea y recusar a los 4 de instrucción y deberían meter uno nuevo y ya se ganarían todas las causas de forma normal”. El mismo interlocutor añade después: “Estoy quitando todo lo de este perfil porque lo voy a borrar”. Mensajes a lo que Cintia Rocho no contesta, produciéndose así el final de la conversación.

La declaración dibuja así dos vías de contacto que terminan cruzándose en el relato de Rocho: la de José García Fernández, con los mensajes, audios borrados y la conversación en la que aparecen los gitanos; y la de Sáenz de Tejada, a quien atribuye directamente las expresiones más graves contra Beatriz Biedma. La duda está en si José García Fernández es Sáenz de Tejada tras otro perfil. Un punto que es tan solo una hipótesis más dentro de este complejo entramado que, tal y como apuntan todas las pruebas, estaba dirigido, al menos, a perjudicar a la jueza Biedma.
España
El fiscal extremeño rompe su silencio sobre el WhatsApp de David Sánchez y deja una inesperada declaración sobre Biedma
Patricia Rodríguez Corchado
Rocho entendió que hablaban de violencia física
Un matiz importante resulta especialmente significativo porque los agentes vuelven expresamente sobre él durante el interrogatorio. Cuando le preguntan a qué se refería con las expresiones “había que eliminarla” y “a palos aprende el burro”, Rocho responde que manifestó a Sáenz de Tejada que ella “no estaba para dar palos a ningún juez” y reitera que entendió las palabras “en el ámbito físico”.
Los investigadores también le preguntan por una anotación relacionada con “Ángel ‘El Cordobés’”. Rocho identifica a esa persona como “el gitano” y explica que se trataba de alguien con quien, por sus vínculos familiares, podía llegar a contactar. Sin embargo, introduce una precisión fundamental: preguntada expresamente sobre si llegó a hablar con El Cordobés acerca de lo que le habría planteado Sáenz de Tejada, responde tajantemente que no.
Todo este relato adquiere especial relevancia dentro de la investigación sobre las actuaciones dirigidas contra la magistrada que llevó el procedimiento de David Sánchez y que ahora deberá ser contrastado con el resto de pruebas y con las declaraciones de los investigados. Lo que está claro es que Sáenz de Tejada estaba en el ajo y que era el enviado de las cloacas del PSOE. Su futuro judicial, como el de Leire y compañía, se complica a cada día que pasa.