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TRAGEDIA FERROVIARIA DE URDA

El hombre que se despidió de su mujer tras el accidente de Urda y sobrevivió para contarlo

El farmacéutico Antonio García Colina acudió a socorrer a los heridos y conoció a Mario, cuya conversación telefónica le hizo temer lo peor. Al día siguiente descubrió que aquel pasajero seguía vivo

Antonio García, farmacéutico de Urda (Toledo)

Antonio García, farmacéutico de Urda (Toledo)CMM Media

Sandra Sánchez
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Antonio García Colina, el farmacéutico del pueblo, pensó que estaba escuchando las últimas palabras de un hombre. Entre los restos de los trenes accidentados en Urda (Toledo), Mario hablaba por teléfono con su familia. Estaba herido y su situación parecía desesperada: se despedía de ellos. El farmacéutico, que había acudido a socorrer a las víctimas, temió que no saliera de allí con vida.

Pero al día siguiente llegó una noticia que parecía imposible. Mario había sobrevivido. Seguía hospitalizado, recuperándose de sus heridas, pero aquel hombre al que Antonio había visto en circunstancias tan dramáticas continuaba vivo. Una historia de esperanza en medio de una tragedia que ha dejado decenas de muertos.

Todo comenzó el miércoles, cuando la hija de Antonio le avisó del accidente ferroviario. El farmacéutico dejó lo que estaba haciendo, cogió su coche y acudió al lugar del siniestro. Allí encontró una escena que todavía le cuesta describir.

"Era una escena trágica y dantesca. No le deseo a nadie sufrirla ni verla", contó después. Entre los heridos estaba Mario, un pasajero consciente que había conseguido comunicarse con su familia mientras esperaba recibir asistencia.

Una conversación que Antonio creyó que sería la última

Mario hablaba de su mujer, Maite, de sus hijos y de su fe. Antonio escuchó unas palabras que le impresionaron especialmente: "Dios es bueno". Por el estado del pasajero y las circunstancias en las que se encontraba, interpretó aquella conversación como una despedida.

El farmacéutico no se quedó de brazos cruzados. Regresó a su establecimiento para recoger material sanitario y volvió a la zona del accidente con gasas, sueros y otros productos que pudieran ayudar a los heridos. Como tantos vecinos de Urda, hizo cuanto estuvo en su mano.

La historia llegó también a la iglesia del pueblo. El párroco José Miguel Fernández relató durante la misa el episodio de aquel pasajero cuya supervivencia había sorprendido a quienes lo auxiliaron.

Y el jueves llegó la noticia que Antonio tanto necesitaba escuchar. Mario seguía vivo. Castilla-La Mancha Media recogió el testimonio del farmacéutico, todavía emocionado al recordar lo ocurrido, y confirmó que el superviviente permanecía hospitalizado.

No todas las historias de Urda han tenido un desenlace semejante. Muchas familias siguen afrontando pérdidas irreparables. Pero, entre tanto dolor, la supervivencia de Mario ha dejado a Antonio un recuerdo que difícilmente olvidará: el de un hombre al que creyó estar escuchando por última vez y que consiguió salir adelante.

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