LA MIRILLA
El peligroso olor de Sánchez a podrido
Pedro Sánchez, en el congreso regional del PSOE de La Rioja, este pasado domingo.
Los negocietes oscuros que cada día le salen al Gobierno de Pedro Sánchez son un suma y sigue corrupto que dinamita cualquier reputación. ¡Caramba, las páginas de política son una crónica de sucesos y tribunales! Ábalos, Koldo, Torres y los pisos de chicas de compañía nos apisonan este martes. Todo huele a podrido en el sanchismo. Ni en los años finales del “felipismo” se vivió algo igual. A veces da la sensación de que si formaciones como PNV, Junts, Podemos o ERC y Bildu, no digamos Sumar, apoyan al PSOE, hay que valorar lo que se están “llevando”. El coste de sustentar a corruptos sin rechistar les va a pasar factura, y enorme.
España
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Ángeles Fernández
Nuestra democracia, su Estado de Derecho, camina por un callejón muy estrecho. Sánchez desea poner España en la senda de convertirse en un país autoritario. Los ciudadanos votan, aunque la opinión pública dejaría de contar. La polarización la descompone. Todo lo controla el Gobierno. Instituciones, contrapoderes y responsabilidades personales. Un asalto al poder en toda regla. En esto estamos. Se ha llegado a un punto en el que los límites irrebatibles han dejado de existir. Ahora, es primordial darnos cuenta de que todo importa cuando la libertad está en riesgo.
¿La ultraderecha? ¿Vox? Seguramente el cordón sanitario de defensa democrática hay que hacerlo contra los que sí ponen todos los medios para que el fin, seguir mandando, sea un desfiladero sin retorno. Y ese tipo de discursos, hoy, por desgracia, salen desde Ferraz y La Moncloa. Es imprescindible sacar del mando a Sánchez. Cuanto más tiempo pase como presidente menos democracia tendremos en España.
A. M. BEAUMONT