LA MIRILLA
El Papa, Putin, Trump, Zelenski y Sánchez silbando
Vladimir Putin y Donald Trump.
Mientras el Papa Francisco se agota en un hospital de Roma, Putin y Trump juegan a repartirse el mundo poniendo y quitando hasta presidentes. Ahora, Zelenski, el tantas veces paseado y vitoreado como héroe por parlamentos, va a ser quemado en las hogueras de la inquisición de la nueva era. Los poderosos han dictado sentencia: el ucraniano es el culpable de la guerra.
Igual que en Afganistán, cuando a Biden le vino a cuenta, Estados Unidos salió a toda prisa dejando a las mujeres y sus derechos a merced de los talibanes; ahora, las trompetas de paz trumpistas tocan poner al líder ucraniano y a sus palmeros europeos en el bando de los insolentes que defienden la soberanía de los Estados y la inviolabilidad de sus territorios.
Mundo
Importante llamada entre Trump y Putin para iniciar las conversaciones por el fin de la guerra en Ucrania
Raúl Puente / Europa Press
El problema, claro, es que la fuerza de Europa son sus ideas y, mientras, son los compatriotas de Zelenski quienes mueren por la belleza de la democracia y la libertad. Así que como ni Pedro Sánchez ni Macron, menos todavía el alemán Olaf Scholz o la insustancial Von der Leyen, están dispuestos a poner soldados en el frente de batalla, los vencedores, USA y Rusia, se han sentado a comerse el pastel y a escribir la crónica que quedará para la historia.
En España, grupos como Vox y Podemos son los representantes de la tenaza brutal de Putin y Trump. Aunque, Santi Abascal, sobre todo (puesto que Ione Belarra, Irene Montero y Pablo Iglesias, juegan a otras cosas), no debería estar muy satisfecho. El mandamás estadounidense le está haciendo a su amigo de Vox español un buen agujero en su línea de flotación. La dignidad europea queda por los suelos viendo llorar a nuestros queridos aliados de Ucrania. Entramos de nuevo en otra época donde las razones necesitan estar resguardadas por las armas. El PSOE de Sánchez, con Sumar de coaligado, está congelado.
A. M. BEAUMONT