enfoques del director
Sánchez se ensaña con las comunidades del PP: 800 menores a Madrid y Andalucía, 27 a Cataluña
Pedro Sánchez no deja pasar ni una ocasión para demostrar lo que es. Ahora lo ha hecho a costa del reparto de los 4000 'menas', los menores inmigrantes no acompañados, que se hacinan en Canarias. De nuevo lo ha vuelto a pactar con Puigdemont y, casualmente, la Comunidad que menos menores va a recibir es Cataluña: unos 30, 27 según los primeros cálculos. De 4000, 27 a Cataluña. De risa.
Ya dejó claro Junts en su racista pacto de inmigración con Sánchez que no cuenten con ellos como uno más a la hora de recibir inmigrantes. Y a las primeras de cambio lo han demostrado. Sánchez vuelve a ceder, discriminando y perjudicando al resto de comunidades autónomas. Sí, al resto, pero más a unas que a otras.
Madrid y Andalucía van a recibir a 800 cada una y la Comunidad Valenciana unos 500. Castilla y León y Galicia, más de 300 cada una. Todas tienen algo en común: están gobernadas por el PP. Castilla-La Mancha es la siguiente que más va a acoger de manera forzosa: casi 300 también. Ahí gobierna el PSOE, sí, pero gobierna Emiliano García-Page, íntimo enemigo de Pedro Sánchez.
El Gobierno dice que el reparto se hace en función de "criterios objetivos". Es verdad, es objetivo decir que tiene que favorecer a Puigdemont, a Cataluña, para que Junts le siga dando su apoyo. En todo caso, el Gobierno habla del reparto de menas como el que habla del reparto de sacos de patatas. Le envío 800 a Madrid, 27 a Cataluña, 190 a Murcia, 150 a Asturias...
Muy bien, pero ahí no acaba el problema sino que empieza otro: ¿qué medios materiales y humanos tienen las comunidades para atenderlos? ¿Va a ir acompañado el traslado de los menores de dotaciones económicas a las comunidades? Más bien parece que se trata de quitarse un problema de encima. Canarias no puede más y Sánchez decide diluir el problema de los 4.000 menores repartiéndolos como mercancía por toda la península. Qué va a pasar con ellos es un asunto que le preocupa poco, muchísimo menos desde luego que lo que de verdad le preocupa a Sánchez, que no es otra cosa que él mismo.