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Adamuz, pura negligencia: la exclusiva de ESdiario pone a Puente contra las cuerdas

Tres trenes anteriores ya habían alertado de inestabilidad en la vía. Se sabía que las soldaduras eran deficientes. Se sabía que el TTC no distinguía bien entre una simple caída de tensión y una quiebra real del raíl

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, en el Congreso.Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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La tragedia de Adamuz no fue un accidente imprevisible. Fue el resultado previsible de una negligencia política y técnica que se remonta, al menos, a 2022. La exclusiva que hoy publica ESdiario lo demuestra con crudeza: Transportes y Adif sabían perfectamente que el sistema de circuitos de vía (TTC) no detectaba de forma fiable las roturas de carril, pero decidieron ignorar las alertas de sus propios expertos.

En la planificación de la renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, los técnicos advirtieron de manera explícita: “El circuito de vía, TTC, no detecta la rotura de carril”. La respuesta de Adif fue lapidaria y reveladora: “No es requisito del presente proyecto la detección de rotura de carril”. Esa decisión se mantuvo en 2024, cuando el ministro Óscar Puente ejecutó las obras sin corregir un agujero de seguridad tan evidente como peligroso. El sistema SAM solo registraba caídas de tensión de forma pasiva, sin generar alarmas automáticas si no se superaba un umbral arbitrario. Exactamente lo que ocurrió la noche del 17 de enero de 2026: una caída brusca compatible con una fractura se registró 22 horas antes del siniestro, pero nadie paró la circulación.

Tres trenes anteriores ya habían alertado de inestabilidad en la vía. Se sabía que las soldaduras eran deficientes. Se sabía que el TTC no distinguía bien entre una simple caída de tensión y una quiebra real del raíl. Y, aun así, se permitió que los convoyes circularan a alta velocidad sobre un tramo con un “coladero” de seguridad.

El balance es desgarrador: 46 muertos y decenas de heridos graves. Familias destrozadas por una tragedia que pudo evitarse si se hubiera priorizado la seguridad sobre el calendario de obras y las prisas presupuestarias. Puente ha insistido en que “no había señales” que justificaran intervenir. La Guardia Civil y la documentación interna de 2022 lo desmienten con rotundidad.

Esta no es una cuestión de mala suerte o de un fallo aislado. Es la consecuencia de haber aceptado conscientemente un riesgo que sonroja: circular a 250 km/h sin garantizar que el sistema avise si la vía está rota. El ministro está contra las cuerdas. La Justicia y la opinión pública exigen responsabilidades políticas, no solo técnicas. Porque en Adamuz no falló solo un raíl: falló la cadena de mando que decidió mirar hacia otro lado.

En ESdiario seguiremos exigiendo verdad y justicia. Las 46 víctimas y sus familias se lo merecen.

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