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Cómo aumentar la grasa parda que quema calorías en invierno, según los expertos

La grasa parda transforma energía en calor, no en grasa corporal.
Según la Cleveland Clinic, este tejido “quema” calorías para mantener la temperatura. Comprender cómo activarla puede ayudarte a mejorar el metabolismo en invierno.

Grasa parda

Grasa parda

Elena Bellver
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Los adultos también tienen grasa parda, y se puede despertar. Durante años se pensó que solo estaba en bebés, pero estudios de PMC y MDPI confirman su actividad en adultos sanos.

Cómo estimular la grasa parda, el tejido que transforma energía en calor

El invierno puede ser una oportunidad para activar uno de los mecanismos naturales del cuerpo que más energía consume: la grasa parda.

Quemar grasa

Quemar grasa

A diferencia de la grasa blanca, que almacena calorías, la parda las quema para generar calor, ayudando a mantener la temperatura corporal cuando bajan los termómetros. Los expertos coinciden en que exponerse al frío de forma controlada puede estimular su actividad, aunque los efectos sobre la pérdida de peso aún son moderados y variables. (BBC Future),→ (Medio internacional de divulgación científica de la British Broadcasting Corporation, conocido por contrastar sus reportajes con fuentes académicas y expertos en biomedicina).

Qué es la grasa parda y cómo funciona

Grasa parda

Grasa parda

La Cleveland Clinic, — Centro médico estadounidense de referencia mundial, cuyos contenidos son revisados por especialistas clínicos—, describe la grasa parda (brown adipose tissue o BAT) como un tipo de tejido adiposo con mitocondrias ricas en una proteína llamada UCP1, que transforma la energía almacenada en calor mediante termogénesis a través de un proceso natural de producción de calor corporal sin temblores. A diferencia de la grasa blanca, esta no acumula calorías: las utiliza para producir calor corporal.

Grasa parda

Grasa parda

Durante años se pensó que la grasa parda solo existía en bebés, pero estudios recientes han confirmado su presencia en adultos sanos, sobre todo en el cuello, la espalda y la parte superior del pecho. Su cantidad y actividad varían entre personas y tienden a disminuir con la edad o el exceso de grasa corporal. PubMed Central (PMC)→ (es una base de datos científica mantenida por la U.S. National Library of Medicine (NLM), dependiente de los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos.),

Lo que revelan los estudios más recientes sobre la grasa parda

Investigadores de la University of Southern Denmark (SDU), en un estudio publicado en Nature Metabolism, descubrieron una proteína llamada AC3-AT que actúa como regulador molecular de la grasa parda, influyendo en su capacidad para producir calor. Este hallazgo ayuda a comprender cómo se activa el metabolismo energético, aunque aún no existen tratamientos clínicos basados en este mecanismo.

Una revisión sistemática publicada en 2024 en Biomedicines (MDPI) — una revista científica revisada por pares que publica metaanálisis y revisiones sistemáticas sobre fisiología humana— concluye que la exposición al frío puede aumentar la actividad metabólica del BAT y mejorar el uso de glucosa y lípidos, aunque advierte que la magnitud del efecto varía mucho entre individuos. 

Grasa parda y grasa blanca

Grasa parda y grasa blanca

De forma similar, un metaanálisis publicado en Frontiers in Physiology, — revista internacional de investigación biomédica de acceso abierto, especializada en estudios experimentales sobre metabolismo y función corporal—, observó que temperaturas moderadas, entre 16 °C y 19 °C, bastan para activar la producción natural de calor del cuerpo si la exposición es repetida, aunque advierte que no sustituye el ejercicio ni una dieta equilibrada.

Por último, una investigación publicada en Science Advances (AAAS, 2025), — publicación científica de la American Association for the Advancement of Science (editora de Science),— mostró que el frío reorganiza el metabolismo corporal, haciendo que los tejidos utilicen más glucosa y lípidos como fuente de calor. Los autores puntualizan que estos procesos se midieron en laboratorio y que aún no se sabe cuánto contribuyen al gasto calórico total diario.

Cómo estimular la grasa parda de forma segura

Los expertos señalan que no existen métodos milagrosos para aumentar la grasa parda, pero sí hábitos respaldados por estudios que pueden favorecer su activación:

Caminar con frío

Caminar con frío

  • Exposición moderada al frío: duchas breves con agua fría o paseos en ambientes frescos pueden activar la termogénesis sin temblores. Se recomienda hacerlo de forma gradual y con precaución, evitando el frío extremo. (BBC Future)
Correr con frío

Correr con fríoElena Bellver

  • Ejercicio regular: la actividad física aumenta la producción de irisina, una hormona que favorece la transformación de la grasa blanca en grasa parda, ayudando así al cuerpo a quemar más energía.
Resveratrol

Resveratrol

  • Alimentación equilibrada: compuestos naturales como la capsaicina o el resveratrol se están investigando por su posible efecto sobre la grasa parda, pero los resultados aún no son concluyentes. (BBC Future)
Dormir

Dormir

  • Dormir bien: el descanso adecuado y los ritmos circadianos regulares ayudan a mantener estables las hormonas que regulan el metabolismo y la energía. (Cleveland Clinic)

Por qué el invierno es el mejor momento para activar la grasa parda

Frío

Frío

El invierno ofrece el entorno ideal para este “entrenamiento metabólico natural”. Durante los meses fríos, el cuerpo aumenta su gasto energético basal para mantener la temperatura, y la grasa parda es la encargada de ese trabajo. Sin embargo, los estudios indican que la cantidad de calorías adicionales que se queman es modesta y no sustituye otras estrategias de control del peso. (MDPI Biomedicine)

La exposición al frío moderado también puede mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer el equilibrio de la glucosa, según las revisiones en Biomedicines y Frontiers in Physiology. Aun así, los expertos insisten en que estos beneficios se logran solo con constancia y bajo condiciones seguras, no con prácticas extremas.

En conclusión, la grasa parda es un aliado metabólico real, pero no una fórmula mágica. La evidencia científica confirma que puede activarse con el frío y contribuir a un mayor gasto energético, aunque los efectos sobre la pérdida de peso son limitados y dependen de cada persona.

Adoptar exposición controlada al frío, ejercicio regular y descanso suficiente son las claves más seguras para mantenerla activa.En definitiva, el invierno puede convertirse en la mejor estación para enseñar al cuerpo a generar su propio calor y reforzar su equilibrio energético natural. Si te ha gustado el artículo compártelo en tus redes sociales y déjanos un comentario con tu opinión.

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