16 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

Cómo ayudar con tu dieta a la bacteria que evita que seas obeso

Su presencia tiene tantos beneficios para el organismo que cuando los conozcas todos te asombrarás de no haberla descubierto antes.

La bacteria intestinal Akkermansia muciniphila puede ser la clave para lograr un mejor metabolismo y una distribución saludable de la grasa corporal, según revela un estudio realizado por expertos de varios institutos médicos. 

Su presencia en la mucosa intestinal facilita la pérdida de peso, regula el tránsito intestinal, disminuye la resistencia a la insulina, aumenta la actividad metabólica y, en resumen, nos ayuda a mantenernos en nuestro peso y a favorecer una buena gestión del resto de las grasas del organismo. Parece un milagro, ¿verdad?

El estudio que avala estos poderosos beneficios para nuestro cuerpo ha demostrado que el espesor de la capa de moco intestinal formado por esta bacteria Akkermansia muciniphila es 100 veces más delgado en los ratones obesos y diabéticos. En cambio, alimentando esta bacteria con los alimentos prebióticos adecuados–compuestos que el organismo no puede digerir, pero que tienen un efecto fisiológico en el intestino al estimular, de manera selectiva, el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas (bifidobacterias y lactobacilos) –, la capa crece, se vuelve más gruesa y actúa como una barrera que nos protege de lo que no nos sienta bien. 

 

Para aumentar la cantidad de esta importante bacteria que tenemos dentro del organismo, los expertos recomiendan una dieta enriquecida en fibra porque facilita el tránsito intestinal y reduce el estreñimiento. Además, son imprescindibles los alimentos prebióticos, porque "promueven la vida" dentro de nuestra flora intestinal.  

 

Algunas hortalizas y frutas ricas en fibra son: el boniato, la calabaza, las ciruelas, los plátanos, la patata, los nabos, la remolacha o la yuca. Aunque varias investigaciones explican que el plátano verde y la patata cruda también ayudan porque son una fuente de almidón resistente tipo 2

En cuanto a los alimentos prebióticos –compuestos que el organismo no puede digerir, pero que tienen un efecto fisiológico en el intestino al estimular, de manera selectiva, el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas (bifidobacterias y lactobacilos) –los expertos señalan que las alcachofas, el ajo, la cebolla, el espárrago, los tomates, el  puerro, las legumbres o el salvado de trigo son los mejores. Además de bajos en calorías son ricos en vitaminas y otros nutrientes esenciales.  

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