| 08 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados / Eduardo Parra / Europa Press
Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados / Eduardo Parra / Europa Press

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Yo soy nacionalista español. Me gusta España y, aunque sea un país que lleva siglos intentando destruirse, me siento orgulloso de ser español

| Manuel Avilés Edición Alicante

Esa frase la recuerdo de cuando el instituto, cuando había que aprobar para pasar de un curso a otro. Cuando si el profesor te reñía o te daba una colleja – no como el padre Furones o el padrastro López, que soltaban unas hostias como panes, es lo que tiene la represión sexual, que a veces, se sublima en modo sádico- cuando el profesor te reñía, te callabas como un muerto y no decías ni pío en tu casa porque allí te endiñaban otra. Cualquier tiempo pasado fue mejor, decía Jorge Manrique, cuando cantaba a la muerte de su padre y avisaba de la brevedad de la vida y lo rápido que se van los placeres, si es que alguna vez llegaron.

¿Recuerdan cuando llenábamos el depósito de gasolina con dos mil pesetas? ¿Recuerdan cuando salíamos de marcha con mil pesetas y volvíamos a casa con el dinero que nos había sobrado? ¿Recuerdan cuando con un sueldo mediano tirando a bajo – el mío en los ochenta- podías comprarte un piso, pagar la hipoteca y hasta tener gemelos? Entonces incluso el “turbo packet special” era una alegría y un escándalo jocoso y operativo, no como ahora que, con el paso de los años, es una depresión institucionalizada y resistente al tratamiento.

A propósito de Jorge Manrique, tengo que recordar a otro Manrique más cercano. Manrique Tejada, Magistrado que durante muchos años ha estado al frente del Juzgado de Instrucción cinco de Alicante y que, siguiendo la ley natural se nos va por jubilación. El viernes a la una del mediodía, unos cuantos, vamos a estar en la puerta de los juzgados – antigua cárcel de Benalúa en donde el juzgado de Manrique ocupa lo que era el segundo dormitorio- a darle un aplauso cerrado y merecido por los cuarenta años dedicados a ser justo, equitativo y benéfico. Otrosí digo y otrono  también: muchos jueces y no jueces tendrían que aprender de la cercanía, la humanidad y el sentido común de Manrique y no sigo con las alabanzas no vaya a creerse alguien que estamos liados.

 

Volviendo a donde estábamos con el tiempo pasado. Me quedo alucinado, por un tubo o por dos o tres, con las maniobras del gobierno y de la oposición para despistar al personal. Son continuos los globos sonda, con la colaboración inestimable de la prensa afín, para tener a la gente distraída de lo fundamental. Hoy, mientras escribo esto, la gasolina vale 1.55 euros el litro y el megavatio está a 274 euros. Una barbaridad. Ante estos precios, incluso los que tienen un sueldo o una pensión decente, nos lo pensamos tres o cuatro veces antes de encender la calefacción o arrancar el coche. La llamada pobreza energética – o sea, estar viendo la tele tapado con mantas y con el gorro de lana- se ha adueñado de nosotros. Ese es el problema. Junto con el paro y los que andan trampeando a base de subsidios cogidos de aquí y de allá sin querer dar chapa.

Si ese es el problema, a buscar la solución es a lo que se debe aplicar el gobierno y en lo que debe colaborar la oposición. Pues no señores, no. Estamos dedicados a otra cosa. A saber.

Mi sintonía con las víctimas del terrorismo es total porque yo he sido una víctima en este asunto macabro

 

Dan el notición del día – fundamentalmente la prensa muy de derechas- cuando dicen que los presos etarras piden ser recibidos en la intimidad que es el sitio en el que Aznar hablaba catalán. Como este mundillo es especialista en cambiarse el nombre para seguir siendo los mismos, antes se llamaban “Frente de makos”, que era el lugar en el que se le hacía la guerra al estado desde dentro de la cárcel y ahora se llaman EPPK – colectivo de presos políticos vascos-.

Mi sintonía con las víctimas del terrorismo es total porque yo he sido una víctima en este asunto macabro. He ido con escolta policial un montón de tiempo y eso no es un motivo para fardar sino una esclavitud de tres pares. He andado mirando siempre a mi espalda y tirándome al suelo cada vez que me subía al coche. Me he visto privado de ver el crecimiento de mis hijos por la persecución de estos jetas y me han intentado dar carrete varias veces aunque no lo hayan logrado. Quiero decir con esto  que las víctimas del terrorismo no me son ajenas en absoluto y conozco desde dentro sus sentimientos aunque no haya tenido que ir al entierro de  un hermano o un hijo.

Los etarras han abandonado las armas y han disuelto la organización asesina. Aleluya. Vamos a dejar que la justicia – en la que a duras penas creemos aun- siga su curso y vamos a dejar de dar la matraca con el temita. El tema de los nacionalismos lo venimos arrastrando desde hace siglos, no van a venir ahora Casado, Abascal o Arrimadas a resolverlo de un plumazo porque además las soluciones que proponen están  viciadas desde su inicio. No se me reboten pero esa es la verdad: la división no es entre nacionalistas y no nacionalistas, sino entre nacionalistas vascos o catalanes y nacionalistas españoles. Yo soy nacionalista español. Me gusta España y, aunque sea un país que lleva siglos intentando destruirse, me siento orgulloso de ser español. No puedo, por tanto, querer eliminar al que dice que está orgulloso de ser nacionalista vasco. Otra cosa distinta es la legitimidad histórica – falsa a mi entender- que dicen tener para independizarse. Un estado es una realidad super compleja – económica, cultural, administrativa, política, lingüística- con una serie grandísima de implicaciones a todos los niveles que no puede ser puesta en cuestión cada cincuenta años.

¿Sirve de algo remover ahora leyes de amnistía de hace cuarenta años y condenar por ejemplo a Martín Villa por franquista?

 

Lo mismo que los etarras dejaron los tiros hace diez años y vivimos sin tener que mirar continuamente debajo del coche, la guerra civil terminó hace ochenta por más que haya nostálgicos desfasados que sueñan con Franco noche sí y noche también.  Me encanta la historia. Me encanta la novela histórica. No leo otra cosa. ¿Queremos dejar ya de dar el coñazo con el afán revisionista y con poner cada día encima del tapete aquellas resoluciones?

Cualquier persona mínimamente informada y sensata sabe que hubo un golpe de estado contra el gobierno republicano  legítimo, que el golpe no triunfó de manera fulminante y que hubo una guerra fratricida que nos hundió en una dictadura durante décadas. Todos sabemos que se cometieron auténticas barbaridades, crímenes atroces y cobardías clamorosas – la Iglesia, por ejemplo, se echó en brazos del franquismo y lo santificó desde el minuto cero-. Sabemos que Miguel Hernández – un ejemplo clarísimo- fue condenado como tantos otros desgraciados y asesinado por un régimen criminal, aunque luego le hayan hecho un monumento en un parquecito que es un basurero. Vale. ¿Sirve de algo remover ahora leyes de amnistía de hace cuarenta años y condenar por ejemplo a Martín Villa por franquista? ¿Por qué no se pone este país a trabajar para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos en lugar de vivir como Dios con polémicas que no son sino maniobras de distracción?

Hay mil problemas: las pensiones, la inflación, el paro, el virus de los cojones y sus mutaciones; las infraestructuras decrépitas y necesitadas de arreglos; el caos circulatorio; el cambio climático; la sequía y las inundaciones; la corrupción, los enchufados, los que no dan golpe, los que dicen niños, niñas y niñes…. Y así hasta el infinito. Dejen las maniobras de distracción y aplíquense al país y a su gente.