| 19 de Abril de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La expresidenta de la Junta de Andalucía y ahora senadora del PSOE, Susana Díaz.
La expresidenta de la Junta de Andalucía y ahora senadora del PSOE, Susana Díaz.

Segundo plantón de Díaz a la comisión que investiga la corrupción socialista

La expresidenta andaluza vuelve a rechazar dar explicaciones sobre la Faffe alegando que no se le ha notificado formalmente. Elude declarar un día antes del Congreso regional del PSOE-A.

| Manuela Herreros Andalucía

La expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quiere eludir por segunda vez tener que dar explicaciones sobre la corrupción de su partido en el Gobierno andaluz. Este viernes estaba citada para comparecer en la comisión de investigación de la corrupta Faffe (Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo), que lleva a cabo el Parlamento de Andalucía.

Pero se repite la jugada y a Díaz no se la espera en la cita. Vuelve a emular la estrategia que ya utilizó en noviembre de 2019 y que le funcionó porque, alegando un defecto en la notificación de la comparecencia, evitó tener que sentarse y dar respuesta a las preguntas de los portavoces de los distintos grupos políticos.

La ahora senadora no ha recogido la citación que desde el Parlamento se le ha enviado y Díaz ha comunicado que no va a comparecer el viernes, al considerar que no ha recibido la notificación formalmente. Parece complicado no darse por aludida, pues le han remitido otro aviso en su nuevo puesto de trabajo en el Senado.

Susana no quiere hablar de la Fundación a través de la que se usaban fondos públicos para enchufar a personas afines al PSOE, para el pago de prostíbulos y otros gastos, que no eran precisamente para favorecer la creación de empleo en la comunidad con más parados de España.

 

Pero desde la comisión reclamarán su presencia de nuevo, quieren conocer de primera mano su versión, porque ella era miembro del gobierno andaluz durante la presidencia de José Antonio Griñán en el momento en la que se liquidó la Faffe.

La callada por respuesta

La comisión de investigación fue una iniciativa del bipartito del PP y Cs, pero está lastrada desde que en 2019 comenzó su recorrido por las escasas ganas de colaborar de los citados. No sólo Díaz se zafó de su declaración, ocurrió lo mismo con exconsejero de Empleo, Antonio Fernández, que también estaba citado este viernes y tampoco se prevé que acuda.

Los desplantes o la callada por respuesta ocupan la mayoría de las sesiones que se desarrollan para depurar responsabilidades políticas de la ya extinta Faffe, dirigida por Fernando Villén. El primero en dar ejemplo fue el expresidente Manuel Chaves, que se presentó en el Parlamento pero no quiso hacer ninguna declaración por considerar que su citación estaba condicionada a intereses políticos, porque ese mismo mes de noviembre de 2019 se celebraban las elecciones nacionales que ganó Pedro Sánchez.  

Manuel Chaves en noviembre de 2019 durante su asistencia a la comisión de investigación en la que no quiso hacer declaraciones.

Otros muchos tampoco han querido participar en este intento de aclarar ante los andaluces la forma de gestionar el dinero público y la administración. Unos porque están inmersos en la macro causa judicial de los ERE y otros justificando lo mismo que Susana Díaz, como es el caso de la ahora ministra María Jesús Montero.

Mal momento para hablar de corrupción

Ahora tampoco le viene bien al PSOE que las declaraciones de Susana Díaz y el exconsejero hagan mucho ruido justo antes de la celebración del Congreso regional que tendrá lugar este fin de semana en Torremolinos.

Quieren omitir los casos de corrupción que han marcado las décadas de gobierno socialista y dar una versión renovada con Juan Espadas a la cabeza. Pero el asunto de la Faffe le ha tocado bien de cerca al secretario general, pues en una de las últimas declaraciones en la comisión la protagonista ha sido su mujer, Carmen Ibanco, y su narración sobre la forma en la que fue contratada.

 

El nuevo PSOE-A está demasiado cerca del mayor caso de corrupción que se conoce en España que es el que se llevaba a cabo entre los políticos de la Junta, empresarios y sindicatos. Por eso intentará que este fin de semana en la Costa del Sol no desluzca por la presencia de Chaves, Griñán y Díaz, que no tendrán ningún peso en el Congreso.