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Insólito gesto en público de la Reina Letizia a Doña Sofía y la frialdad del Rey Felipe

Las dos monarcas se dedican gestos poco habituales en la visita a la Nunciatura para expresar sus condolencias por el fallecimiento del Papa Francisco. Todo ha sido muy comentado

El Rey Felipe, la Reina Letizia y la Reina Sofía a su llegada a la Nunciatura.

El Rey Felipe, la Reina Letizia y la Reina Sofía a su llegada a la Nunciatura.Europa Press

David Lozano
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El protocolo marca los movimientos, pero los gestos desvelan las verdaderas relaciones. Este martes 22 de abril, la Nunciatura Apostólica en Madrid se convertía en escenario de un revelador encuentro familiar entre los Reyes Don Felipe y Doña Letizia y la Reina Emérita Sofía. Los tres acudían por separado -en vehículos distintos- para firmar en el libro de condolencias por el fallecimiento del Papa Francisco, pero fue el comportamiento de cada uno lo que realmente captó todas las miradas.

Mientras el Rey Felipe se concentraba en los saludos protocolarios, Letizia asumía un rol inusual: el de protectora de su suegra. La Reina, atenta como pocas veces se le ha visto, no dejó de vigilar a Doña Sofía desde el primer momento. Cuando la emérita apareció en la escalinata, Doña Letizia no dudó en girarse buscándola con la mirada, ofrecerle el brazo y mantener un contacto físico constante que las cámaras captaron sin dificultad.

El contraste no podía ser más llamativo. Mientras Letizia y Sofía intercambiaban besos y muestras de afecto -con la actual Reina llegando a colocar su brazo protector tras la espalda de su suegra-, el monarca mantenía una distancia notable con su madre. Tanto que algunos observadores no han podido evitar señalar el tiempo que tardó Felipe VI en dedicar una atención personalizada a la mujer que lo educó para el trono.

Resulta significativo que sea Letizia, y no su marido, quien haya asumido este papel de cuidadora. Las imágenes de en la Nunciatura muestran a una Reina Emérita que, pese a su buen estado de salud general, ya cuenta con 85 años y parece haber encontrado en su nuera un apoyo inesperado. Mientras, Don Felipe, normalmente tan elocuente en su admiración pública hacia su madre, hoy parecía más concentrado en sus deberes protocolarios que en los familiares.

El acto en sí mismo tenía suficiente carga simbólica. Los Reyes acudían a presentar sus respetos al difunto pontífice en un gesto que repetían después líderes políticos de todo signo. Pero lo que quedará en la memoria no serán las firmas en el libro de condolencias, sino esa imagen de la Reina Letizia pendiente de Sofía mientras el Rey mantenía una frialdad inusual.

Nueva dinámica familiar en Casa Real

Este comportamiento no es casual. Desde el verano pasado, cuando Doña Sofía, tal y como informamos en ESdiario, sufrió varios episodios de malestar por las altas temperaturas, Letizia ha mostrado una preocupación inusual hacia su suegra. En cada aparición conjunta, la reina ha sido la primera en acercarse, en preguntar por su estado y ofrecer ese apoyo físico que hoy tanto llamó la atención.

Tras el acto, cada uno siguió su camino. Los Reyes partieron hacia el almuerzo oficial del Premio Cervantes, mientras Doña Sofía regresaba a su residencia. Llegaron por separado y se marcharon igual, pero entre medias dejaron claro que las dinámicas familiares en la Casa Real siguen escribiendo su propio guión, muy al margen de lo que marquen los libros de protocolo.

Lo que hemos visto este martes no es solo el reflejo de una familia, sino el termómetro de unas relaciones que, tras años de rumores y tensiones, parecen haber encontrado un nuevo equilibrio. Con la Reina Letizia como puente inesperado entre dos generaciones de la monarquía.

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