Sorpresa en Zarzuela: el Rey Felipe premia a la Infanta Sofía y no a Leonor

El monarca ha concedido a su hija menor la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, un gesto simbólico que no se esperaba en Palacio porque es una distinción que no tiene la Princesa 

La Infanta Sofía y su padre, el Rey Felipe.CASA DE S.M. EL REY

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La discreción habitual en Zarzuela no ha evitado que el último gesto del Rey Felipe VI levante más de una ceja entre los pasillos palaciegos. Esta semana se conocía que la Infanta Sofía, aún menor de edad y en pleno curso de bachillerato internacional en el internado de élite UWC Atlantic College en Gales, ha recibido nada menos que la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, una de las distinciones más altas que concede el Estado español.

El movimiento, presentado oficialmente como una forma de reconocer el “compromiso, esfuerzo y madurez” de la hija menor de los Reyes, ha sido interpretado con matices bien distintos dentro de la institución. Porque, aunque se recalca que habrá una ceremonia más adelante, lo cierto es que la Princesa Leonor, heredera al trono, aún no ha sido condecorada con esta misma distinción, lo que no deja de generar cierta perplejidad.

La condecoración llega a las puertas del 18º cumpleaños de Sofía, en un momento en el que la monarquía intenta recalibrar su imagen con guiños a la modernidad, el feminismo institucional y la idea de una Casa del Rey cohesionada. Sin embargo, hay quienes dentro del entorno real interpretan el gesto como una maniobra para equilibrar protagonismos entre las hermanas, especialmente después de un año en el que Leonor ha acaparado toda la atención mediática: ingreso en la Academia General Militar, jura de la Constitución, un sinfín de actos institucionales y su reciente travesía en el Juan Sebastián Elcano.

Pero hay algo que no cuadra: ¿cómo es posible que la segunda en la línea sucesoria reciba una distinción que no ha sido otorgada a quien está llamada a ser Reina de España? Fuentes consultadas por este medio dentro del entorno palaciego confiesan que “el movimiento ha sorprendido, aunque se intenta leer como un gesto de padre más que de jefe de Estado”. Quizás. Pero no deja de chirriar en un momento en que cada decisión simbólica cuenta, y mucho.

Mientras tanto, la Infanta Sofía ha recibido la noticia con “emoción”, según se ha filtrado. No ha habido alteración en su rutina en Gales, aseguran las mismas fuentes, que también insisten en que la joven tiene muy claro su papel institucional y no busca rivalizar con su hermana. Una narrativa impecable, sí, aunque políticamente inocente. Porque, aunque Leonor ya fue distinguida con el Toisón de Oro y condecoraciones militares como la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, la ausencia de la Orden de Isabel la Católica en su currículum no pasa desapercibida.

La Orden de Isabel la Católica, cabe recordarlo, es una condecoración de altísimo rango, orientada a reconocer comportamientos ejemplares en beneficio de la nación o en favor de las relaciones internacionales. No se trata de un simple gesto simbólico: se inscribe en una lógica de construcción institucional y de jerarquía protocolaria que La Zarzuela conoce de sobra.

No es la primera vez que el reparto de distinciones reales provoca interpretaciones.  En el caso de Sofía, el Rey se adelanta. Un detalle que, por más que se intente dulcificar con lenguaje emocional y familiar, lanza un mensaje potente: la Corona quiere evitar comparaciones, aunque las esté generando con cada nuevo gesto.

En tiempos en que la monarquía necesita más que nunca consolidar legitimidad a través de la coherencia y la ejemplaridad, este tipo de decisiones -sobre todo cuando afectan a sus miembros más jóvenes- deberían calibrarse con lupa. La institución no se construye solo con buenos sentimientos, sino con símbolos consistentes y ordenados. Y ahí es donde muchos se preguntan si esta condecoración a la Infanta Sofía ha sido realmente oportuna.

Las Infantas Elena y Cristina sí la tienen

Las hermanas del Rey sí tienen ambas esta distinción. La Infanta Elena recibió esta condecoración el 4 de octubre de 1982, coincidiendo con su participación en una de sus primeras cenas de Estado, acompañando a los Reyes Juan Carlos y Sofía en un banquete en honor del presidente de Indonesia

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Por su parte, la Infanta Cristina fue distinguida con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica el 13 de junio de 1983, en el día de su 18º cumpleaños, por decisión del entonces Rey Juan Carlos I