| 21 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Kiko Hernández protegiendo con una sábana a su "testigo".
Kiko Hernández protegiendo con una sábana a su "testigo".

Corredera y Hernández tapan con una sábana al familiar delator de Antonio David

El surrealismo superó esta vez todos los límites de la imaginación en Sálvame cuando sacó como un fantasma a la persona de la familia de Olga Moreno y su marido que iba hablar de su ruptura.

| M. F. Chismógrafo

Si alguien pensaba que todavía le quedaba algo por ver en Sálvame seguramente quedó saciado este martes con el episodio seguramente más surrealista vivido en el programa hasta el momento... y mira qué han pasado cosas inesperadas.

Todo comenzó porque un familiar de Antonio David Flores y Olga Moreno se puso en contacto con Kiko Hernández no solo para confirmar la noticia de la separación de la pareja, también para dar todos los detalles más jugosos. De hecho, iba a hacerlo en directo, y el colaborador de Sálvame se trasladó hasta Málaga para entrevistarle en un hotel. 

Sin embargo, las cosas no transcurrieron como se podía esperar...

Kiko conectó en directo en el programa desde el hotel donde estaba prevista la entrevista, tenía al familiar a tan solo un metro, pero no se podía ver su imagen: "Se está poniendo muy mal, está recibiendo todo tipo de presiones por parte de la familia".

Las presiones que sufrió la familiar de Olga Moreno y Antonio David obligaron a actuar

Y es que a la presión mediática se sumó la familiar. Según el colaborador, hubo una "caza de brujas" en la familia y le está pasando factura: "Está con un ataque de nervios". Por eso el programa que este martes presentaba Carlota Corredera se planteó cambiar la ubicación de la entrevista

Con el paso de los minutos, los nervios aumentaban. Hernández desveló que se trataba de una invitada y que había sufrido ya "cuatro jamacucos" porque sentía "miedo" de que en la familia de Antonio David mandara "a alguien".

Así las cosas se le ofreció la posibilidad de salir del hotel donde estaba para ir a un lugar donde no hubiera tanta presencia mediática.

La mujer dijo sentir miedo de que alguien pudiera hacerle algo, así que la dirección ordenó a Kiko Hernández que la sacara de allí, pero protegiendo su identidad de los medios que esperaban fuera. El colaborador así lo hizo y ni corto ni perzoso la tapó con una sábana y consiguieron sortear todos los problemas que se encontraron a su paso hasta llegar al coche. "Es lo más surrealista que me ha pasado", dijo el colaborador ya dentro del automóvil.