| 26 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Oblak aplaude a sus compañeros en un momento del partido en Valencia.
Oblak aplaude a sus compañeros en un momento del partido en Valencia.

Griezmann soluciona un partido en Valencia que olía a pesadilla

Un gol del francés nada más salir al campo mediada la segunda parte da la segunda victoria al Atlético (0-1) en un encuentro muy pobre cuya primera parte tuvo absolutamente de todo.

| Agustín Díaz Deportes

La primera parte de Mestalla acabó con 0-0 en el marcador, pero en los 50 minutos que duró pasó mucho más que en la mayoría de los partidos completos que el Atleti gana (o ganaba) sin hacer demasiado. Para empezar, el Valencia, con Cavani ya fichado pero en la grada, encontró un filón por la banda izquierda del equipo colchonero. Saúl no se enteró de que el partido había comenzado en el primer cuarto de hora y tampoco después, una vez que vio la tarjeta amarilla tras ser desbordado una y otra vez por Samu Castillejo y Thierry Correia. Tanto tuvo que apoyar Reinildo por ese flanco, que el mozambiqueño también fue amonestado antes de la media hora de juego. 

La primera de las jugadas clave del encuentro llegó en el minuto 24 cuando Yunus Musah soltó un derechazo desde 30 metros que ni el mejor Oblak de siempre podría haber parado. El balón entró, pero no subió al marcador. El árbitro se había comido un faltón previo de Diakhaby a Joao Félix y el VAR le sacó, por primera vez en el partido, de su error. Y no sería la última. 

Avanzó la alocada primera parte con más peligro del Valencia y con un Atlético mucho más cercano a su rácana versión del domingo pasado ante el Villarreal que en su prometedor debut de hace solo 15 días ante el Getafe. Y en esto que llegó la segunda jugada relevante. Morata se adelantó a Thierry Correia, que le obstaculizó para evitar que se fuera directo a portería. Era falta. El árbitro, Cuadra Fernández, echó al portugués al mostrarle tarjeta roja. Y, de nuevo, apareció el VAR. Estrada Fernández vio la jugada como en realidad era y conminó a Cuadra a verla en la televisión. Como no podía ser de otra manera, el colegiado titular rectificó y la roja se convirtió en amarilla. 

Un Valencia de entreguerras

En medio de todo ese guirigay, un Valencia de entreguerras siguió llevando peligro ante la portería de Oblak, aunque la ocasión más clara de esa alocada primera parte llegó en el 49, cuando Morata cruzó un disparo que el 90 por ciento de los porteros de la Liga no habrían podido desviar. Otra cosa no, pero el Valencia tiene un extraordinario guardameta, el georgiano Mamardashvili que, al estilo de Casillas en el Mundial ante Roben, logró desviar de manera milagrosa con la punta del pie.

Simeone, con toda la lógica del mundo, dejó en el vestuario a Saúl e introdujo a Carrasco en el campo. La entrada del belga, al que parece pretender el Tottenham, no tuvo demasiado fruto porque el encuentro continuó en la misma tónica. Sin embargo, la segunda decisión del técnico argentino sí que intervino de manera directa en el devenir del partido. Sustituyó a unos ineficaces Kondogbia y De Paul por Lemar y Griezmann, dos campeones del mundo, y al momento se notaron sus respectivas presencias. 

No había tocado una pelota el delantero, al que Simeone solo saca media hora por partido quizá por aquello de no llegar a esos minutos necesarios que le harían pagar una millonada al final de temporada, cuando el galo adelantó al Atleti. Fue, como no podía ser de otra manera, después de un par de errores valencianistas. Thierry perdió un balón inocente y Carlos Soler se giró para rechazar el disparo de Griezmann. Soler desvió el balón y Mamardashvili no pudo hacer nada por evitar el gol.  

El Atleti mandaba en el marcador, pero tampoco se adueñó del balón para que el encuentro se dirigiera por donde mandarían los cánones. Y con más delito cuando los jóvenes que sacaba Gattuso eran prácticamente imberbes y sus dorsales superaban, con mucho, la veintena. Aún así, en el minuto 84 un gol de cabeza de Cunha fue anulado por fuera de juego, esta vez sí, directamente por el árbitro de campo. 

Mamardashvili salvó al Valencia

Y, pese a todo, el partido estaba concluyendo con el Atlético metido en su propia área y acosado por un grupo de poco más que chavales voluntariosos. Con todo, Mamardashvili, con solo 21 años, volvió a salvar a su equipo a disparos sucesivos de Carrasco, Griezmann y Cunha, aunque este último fue anulado por fuera de juego previo de Correa.  

Y, afortunadamente, para el conjunto rojiblanco el encuentro concluyó con victoria pírrica ante el Valencia en Mestalla. La vida da, porque a la espera de la llegada, mañana mismo, del discutidísimo Sergio Reguilón, un tropezón en terreno levantino hubiera traído una crisis de campeonato a finales del mes de agosto.