La falta de combustible para aeronáutica pone en riesgo la campaña turística de España.
El 86% del turismo que recibió España en mayo de 2025 llegó por avión por lo que, ante la falta de combustibles derivados del cierre del estrecho de Ormuz podríamos llegar a ser uno de los mayores perjudicados de la Unión Europea por las consecuencias de la guerra con Irán.

Repostaje de combustible en un avión.
El 4 de abril se anunció que cuatro aeropuertos italianos (Milán Linate, Venecia Marco Polo, Bolonia y Treviso) limitaron el repostaje de aviones por falta de combustible para vuelos comerciales debido a la “disponibilidad limitada” por parte de la operadora Air BP Italia. Fueron los primeros en hacerlo en Europa.
El 10 de abril, la asociación de aeropuertos ACI Europe remitió una carta a la Comisión Europea poniendo el límite de tres semanas de suministro para los vuelos comerciales europeos. Tres semanas que ya estarían corriendo y que podrían afectar a Europa a comienzos de la campaña turística de España.
El comisario de energía, Dan Jorgensen, reconoció la gravedad de la situación de la falta de queroseno para aviación y pidió medidas, por el momento voluntarias, de ahorro y que los ciudadanos eviten volar cuando tengan alternativas.
El origen de todos estos males está en el cierre del estrecho de Ormuz y en la dependencia que tenemos en Europa de las importaciones de combustibles de la región. Una prolongación de las restricciones al tránsito en el estrecho podría poner en serio riesgo el suministro de combustible a Europa y consecuentemente todas las actividades derivadas de dicho sector.
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¿Y por qué esto es tan importante para España? Según el INE, en mayo de 2025 España recibió 9.370.873 turistas y el 86% de ellos, lo hicieron por avión. Dicha circunstancia no es menor e indica que una disrupción en el suministro de combustibles conllevaría una reducción de vuelos y consecuentemente, una reducción del número de turistas que llegan a España. En 2025 el turismo representó el 12,6% del PIB y cualquier alteración puede provocar una crisis considerable en la recaudación y en el empleo, como ya ocurrió en los peores momentos del COVID19.
Frente a este panorama, el Gobierno de España está a la expectativa y los días corren. Siendo el país con mayor riesgo potencial deberíamos ser los primeros interesados en buscar vías alternativas de suministro, pero hemos decidido permanecer de forma pasiva a que los problemas se solucionen solos. Y no es la primera vez.
Cualquier gobierno responsable lo haría, lo que ocurre es que en España no lo tenemos. El gobierno está más preocupado por lo que ocurre en los Tribunales de Justicia donde se cita al exministro Ábalos como acusado en el juicio de las mascarillas que a solucionar los problemas de los españoles.
Se llama gestión de riesgos, evaluar los escenarios posibles y tomar las medidas necesarias para adelantarte a los hechos y minimizar el impacto. Así trabajan los gobierno responsables, el problema es que lo que tenemos en España ni es gobierno, ni es responsable. Con buscar al que echar la culpa tienen suficiente y así estamos como estamos.
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