Sánchez identifica a la ultraderecha como el enemigo a batir en 2027
La inmigración y la corrupción arrastrarán a los jóvenes a votar masivamente a VOX

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un pleno en el Congreso de los Diputados.
Sánchez prepara una reentré política cargada de iniciativas legislativas y acción mediática, respaldado sin fisuras por Yolanda Díaz. El presidente tiene treinta días por delante para elaborar una hoja de ruta que le lleve hasta unas elecciones generales en 2027, con un relato que se basa en que VOX se convertirá en el adversario a batir y no el PP, en un contexto internacional de ascenso imparable de la ultraderecha.
El secretario general del PSOE da por superado, aunque mire todos los días el “retrovisor”, el escenario de la corrupción marcado por el “trío de la bencina” y hasta cierto punto neutralizado por el “caso Montoro”.
Tanto en Moncloa como en Ferraz están monitorizando la evolución de las tendencias electorales en relación con la inmigración, concluyendo que el debate sobre la sustitución de trabajadores españoles por inmigrantes, los privilegios en ayudas sociales, o la relación inmigración-delincuencia va a marcar la política nacional los próximos meses.
El relato con el que quiere llegar Sánchez a los procesos electorales previstos en 2026 y 2027 es que la izquierda sale al ruedo a enfrentarse cara a cara con la ultraderecha, mientras el Partido Popular navega y guarda la ropa. Una vez más, el PSOE azuza la polarización, presentándose como garante de que la ultraderecha no gobierne.
Los expertos en demoscopia del PSOE prevén un salto electoral de VOX que acerque al partido de Abascal al liderazgo de la derecha española; una hipótesis que construyen con tres ideas-fuerza: primero, el voto joven, que está concentrándose en VOX; segundo, la desmoralización que produce en todo el espectro electoral la corrupción del bipartidismo; y, finalmente, la convicción creciente en sectores de la población (particularmente los más jóvenes) de que sobran inmigrantes en España.
Recientes estudios demoscópicos reconocen que las preocupaciones actuales de los españoles se centran en la corrupción política, la vivienda, la inmigración, el desempleo y la economía. El hecho de que la corrupción y la inmigración figuren entre las preocupaciones prioritarias de los españoles, con tendencia al alza, aleja claramente a la izquierda del poder. Y eso lo reconoce Sánchez.
A pesar de la bonanza económica de España, que se traslada en algunos ámbitos al día a día de los españoles, de nuevo los jóvenes se muestran muy críticos con el actual escenario económico: los salarios son bajos; la posibilidad de tener una vivienda en alquiler o propiedad es una quimera... por lo que –advierten los jóvenes- es imposible crear hogares, tener hijos, progresar laboralmente: el diagnóstico es decepcionante.
Por todo ello, VOX está a punto de llevarse un porcentaje asombroso de electores jóvenes, mientras PP y PSOE y el resto de formaciones presentes en el Parlamento nacional se disputan el electorado de más edad, de 40 años en adelante.
Un líder global anti-Trump
Sánchez quiere situar el escenario electoral en un pulso entre la ultraderecha y el PSOE, de ahí su empeño en liderar internacionalmente la oposición al trumpismo y a los gobernantes que se identifican con la ultraderecha, exaltando los valores ecologistas, feministas, del multilateralismo o el “sur global”.
El acercamiento a China, la cruzada contra el gobierno de Israel, el alineamiento con los países enfrentados a los Estados Unidos puede darle el liderazgo de la izquierda española, aglutinando electores socialistas clásicos, trabajadores sindicalizados y un porcentaje considerable de electores de la izquierda más allá del PSOE.
Sánchez no da puntada sin hilo, y sus aspiraciones de futuro en el escenario internacional ya no se dirigen a las instituciones europeas, dado que las corrientes conservadoras se han adueñado del Continente.
Podemos seguir su hoja de ruta personal con la agenda internacional que ha cerrado para los próximos meses: gira por Chile, Paraguay y Uruguay esta misma semana, con intervención estelar en el foro “En defensa de la Democracia” que tendrá lugar en Chile con presencias significativamente anti-Trump, como Lula Da Silva o Gustavo Petro.
En septiembre, Sánchez repetirá cumbre de adversarios de Trump en Nueva York (una osadía por su parte...); y para cerrar el ciclo de líder izquierdista participará en Vitoria en octubre en la IX Cumbre Global Alianza Gobierno Abierto, actuando de anfitrión de 2.000 dirigentes de todo el mundo que vienen a España para testimoniar que el espíritu de las “cumbres del Clima” sigue vivo.
En clave interna, el cambio de Gobierno parece inminente, inaplazable, con incorporaciones importantes y un refuerzo de perfiles claramente políticos que estén preparados para desgastar al Partido Popular y abrir así la puerta a VOX.