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Sánchez desactiva el teatro de Sumar con dos decretos para tapar la crisis y uno condenado a caer: "Estoy muy enfadado"

Los de Yolanda Díaz entran dos horas tarde al Consejo de Ministros tras el plante y conseguir otro decreto de vivienda, algo que por cierto no servirá de nada porque no tiene apoyo en el Congreso, haciendo crecer los rumores de si se irán del Gobierno

Pedro Sánchez en su comparecencia tras el Consejo de Ministros

Pedro Sánchez en su comparecencia tras el Consejo de Ministros

Enrique Martínez Olmos

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El pulso interno del Gobierno ha durado lo justo. Después del plante de Sumar, con sus ministros entrando dos horas tarde al Consejo de Ministros, Pedro Sánchez ha optado por una solución tan quirúrgica como reveladora: dividir el problema en dos decretos, uno de impuestos y otro de vivienda. Una maniobra que, más que resolver el conflicto, deja en evidencia a los de Yolanda Díaz pues las medidas de las que presumen haber conseguido están condenadas a caer. El presidente del Gobierno ha comparecido varias horas tarde destinando buena parte del tiempo a cuestionar la intervención en Irán con un "estoy muy enfadado". El plan contiene 80 medidas y va a movilizar 5.000 millones de euros, con una reducción drástica de la fiscalidad energética, según el presidente.

El Consejo de Ministros ha decidido separar el paquete de medidas anticrisis en dos bloques: Uno con rebajas fiscales: bajada del IVA al 10% en luz, gas y carburantes. Otro con medidas de vivienda: prórroga de dos años de los contratos de alquiler y límites a beneficios empresariales. Sobre el papel, una solución salomónica. En la práctica, un decreto saldrá adelante y el otro está prácticamente muerto antes de nacer por la falta de apoyo de los propios socios de Sánchez en el Congreso.

El movimiento deja en una posición incómoda a Sumar, el espacio liderado por Yolanda Díaz, que había escenificado su enfado con el plantón al Consejo de Ministros ¿El resultado? Un gesto político muy vistoso… pero sin capacidad real de imponer su agenda. Porque al final, la aritmética parlamentaria manda. Y el decreto de vivienda del que sacan pecho en Sumar no tiene recorrido legislativo.

Dentro del propio espacio de Sumar empiezan a surgir voces que van más allá del simple desacuerdo puntual. Algunos interpretan estos movimientos como el plante de dos horas al Consejo de Ministros como los primeros pasos hacia una posible salida del Gobierno. El patrón es conocido: marcar perfil, escenificar ruptura, tensar la cuerda… y medir el coste electoral de seguir o romper. El decreto fiscal saldrá adelante y permitirá al Gobierno vender acción ante la crisis. El de vivienda, previsiblemente, se estrellará en el Congreso, dejando a los de Yolanda Díaz con el discurso pero sin resultados. Y así, entre decretos divididos y tensiones internas, el Gobierno sigue avanzando con una sensación cada vez más evidente: esto está agotado y sólo queda cerrar la persiana.

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