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Sánchez se enroca en su defensa del 'honorable' Zapatero pero el juez estrecha el cerco y apunta a lo inevitable

Desde el Gobierno siguen cerrando filas con el expresidente pese al duro auto del juez José Luis Calama sobre el rescate de Plus Ultra. Mientras los socios de investidura empiezan a marcar distancias y piden explicaciones, Moncloa insiste en aferrarse al buen nombre de Zapatero y negar que vaya a afectar a sus relaciones en el Congreso.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abraza a Pedro Sánchez cuando fue nombrado nuevo presidente de la Internacional Socialista.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abraza a Pedro Sánchez cuando fue nombrado nuevo presidente de la Internacional Socialista.Ricardo Rubio / Europa Press

Alejandro Ibáñez
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Tres días han pasado desde que la bomba estallara y desde el PSOE siguen aferrándose al deseo de que la figura de José Luis Rodríguez Zapatero es intachable. En Ferraz se niegan a aceptar que uno de sus principales referentes puede caer por su propio peso. Todo ello pese a que los indicios, según el auto del juez José Luis Calama, son reveladores y sólidos. 

No solo lo expuesto en el auto del magistrado, que sitúa a Zapatero en la cúspide de una estructura "estable y jerarquizada" con la finalidad de obtener beneficios, sino también la reacción de algunos de sus socios de investidura que ven como los escándalos que rodean a Sánchez hacen de su relación de conveniencia moralmente insostenible. 

Y es que, al igual que ahora es el honorable Zapatero, antes fueron el honorable Santos Cerdán y el honorable José Luis Ábalos los que fueron defendidos a capa y espada. El juez estrecha el cerco tal y como hicieron sus "colegas" con los también honorables Cerdán y Ábalos y todo apunta a lo inevitable: a Zapatero detenido y en prisión preventiva por el riesgo de fuga o destrucción de pruebas. Y eso no es lo peor, ya que toma fuerza la posibilidad de que acabe salpicando a sus dos hijas.

Pues bien, fuentes de Moncloa y Ferraz (mencionadas por la agencia Europa Press) han trasladado tras otro día de terremoto político en el que, entre otras cosas, el juez ha bloqueado parte de las cuentas de Zapatero, que siguen confiando en el buen nombre del expresidente. Es decir, Pedro Sánchez decide resistir sin mover un milímetro su posición en defensa de uno de sus referentes. En Moncloa no solo niegan cualquier irregularidad en torno al rescate de la aerolínea Plus Ultra, sino que además mantienen intacta su confianza política y personal en el exlíder socialista.

Estas mismas fuentes airean, como suele ser habitual cada vez que una persona del entorno de Sánchez o el PSOE se ve envuelto en asuntos judiciales, en la “falta de pruebas documentales” y subrayan que “no hay nada que afecte al Gobierno”. Respecto a esto cabe recordar que en el día de hoy ha salido a la palestra el nombre del exministro José Luis Escrivá, que se habría reunido con Zapatero poco antes de firmar el multimillonario rescate a la aerolínea venezolana.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.Europa Press

El Ejecutivo sostiene además que el rescate a Plus Ultra ya fue investigado anteriormente por un juzgado de Plaza de Castilla y que aquella causa terminó archivada. “Si hay pruebas deberían estar ahí”, señalan desde el Gobierno, que espera ahora conocer el contenido completo del informe policial en el que se ha apoyado el juez Calama para dictar su auto.

Más desgaste para la legislatura

Pero el problema para Sánchez ya no se limita únicamente al frente judicial. El caso ha generado incomodidad entre los socios parlamentarios que hasta ahora habían asumido el argumentario socialista del “lawfare”. Sumar, Compromís y ERC han empezado a virar públicamente y han reclamado explicaciones al PSOE, alejándose de la tesis de una supuesta persecución judicial contra el Ejecutivo. También uno de sus socios clave de investidura, el PNV, cuya relación con el PSOE no deja de sumar baches.

Pese a ello, en Moncloa intentan transmitir absoluta tranquilidad y descartan cualquier riesgo para la legislatura. El propio Sánchez ya dejó claro en el Congreso que su intención es agotar el mandato hasta 2027 y despejar cualquier especulación sobre un adelanto electoral.

En ese contexto, el Gobierno busca desviar la atención y retan abiertamente a la oposición a mover ficha. “El que quiera presentar una moción de censura que lo haga”, afirman estas fuentes gubernamentales a la citada agencia, convencidas de que PP y Vox no tienen capacidad parlamentaria suficiente para desalojar a Sánchez de La Moncloa.

Mientras tanto, el Ejecutivo trata de contener el desgaste político de un nuevo caso que vuelve a situar al 'sanchismo' a la defensiva y que amenaza con erosionar todavía más la frágil relación con sus socios y la ya de por sí deteriorada imagen de un PSOE que se desangra poco a poco. Así ha quedado demostrado en las últimas cuatro citas electorales. Y todo esto sin el "caso Zapatero" del que, visto lo visto, solo hemos conocido la punta del iceberg.

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