Del CNI a Moncloa: todos los avisos previos sobre Ceuta y quién dice que nunca los recibió

Los documentos desclasificados, los mensajes del CNI y las versiones enfrentadas dentro del propio Gobierno permiten reconstruir una cadena de advertencias que comenzó días antes del 30 de julio. Gonzalo Sanz asegura que informó al delegado y a los ministerios, Pérez Triano sostiene que desconocía esos avisos y Vivas afirma que alertó directamente a Presidencia hasta que le pidieron que dejara de llamar

Exterior del Palacio de la MoncloaCarlos Lujan

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Miguel Queipo de Llano

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Durante semanas, el Gobierno sostuvo que nadie había avisado de lo que iba a ocurrir en Ceuta. Ya no puede sostenerlo. Los documentos desclasificados por el propio Ejecutivo, los mensajes del CNI, los informes policiales y las declaraciones conocidas durante los últimos días acreditan que antes del 30 de julio existieron advertencias sobre el aumento de la presión migratoria y, finalmente, sobre llamamientos concretos para intentar entradas coordinadas por mar y por la valla.

Lo que sigue sin estar claro es hasta dónde llegaron esos avisos y qué hizo cada uno de sus destinatarios con ellos. Porque mientras han aparecido nuevos documentos, también han ido cambiando las explicaciones. Primero no había alertas de Inteligencia. Después se admitió que las hubo, aunque no anticipaban la magnitud de lo sucedido. Ahora Gonzalo Sanz, hasta esta semana jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno, asegura que él mismo trasladó al delegado la información recibida del CNI y sostiene que desde Ceuta se alertó también a distintos ministerios.

Por otra vía aparece además Moncloa. Juan Jesús Vivas asegura que llevaba días advirtiendo directamente a Presidencia de la gravedad de la situación hasta que, según su versión, le pidieron que dejara de llamar. El Gobierno lo niega. Ningún documento conocido demuestra que Pedro Sánchez recibiera el aviso concreto enviado por el CNI el 29 de julio, pero las piezas permiten ya reconstruir cómo fue circulando la información y dónde asegura cada responsable que dejó de conocerla. Y ése es precisamente el recorrido que conduce desde Ceuta hasta las puertas de Moncloa.

27 de julio: el CNI advierte y Vivas llama a Moncloa

Tres días antes de la entrada masiva ya había señales. Una nota del CNI del 27 de julio advertía de que "la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla va en aumento". La información fue distribuida a autoridades pertinentes del Gobierno y autoridades locales de Ceuta. No anunciaba lo que acabaría ocurriendo el día 30, pero constataba un deterioro de la situación y la necesidad de seguirla.

Ese mismo día, Vivas acudió a una reunión en la Delegación del Gobierno y asegura que reclamó declarar la emergencia nacional y establecer un mando único. También intentó hablar con Sánchez y terminó canalizando sus advertencias a través de la Jefatura de Gabinete de Moncloa. Su versión es que sus insistentes llamadas acabaron provocando que le pidieran que no llamara más. Presidencia ofrece una versión muy diferente: afirma que las conversaciones fueron cordiales y operativas y que Vivas habló del aumento de las entradas a nado, no de una avalancha semejante a la que terminaría produciéndose.

28 de julio: la Policía ya mira hacia el día 30

Un día después, la Policía Nacional tenía puesta la vista expresamente en el 30 de julio. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras elaboró el TIFA-3133, un análisis de riesgo sobre posibles entradas irregulares en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono marroquí.

El documento recogía movimientos en redes, referencias a neoprenos y aletas y unas condiciones meteorológicas y marítimas "altamente favorables" para realizar cruces a nado. Pero aquí está también una de las claves que favorecen la defensa del Gobierno: en aquel momento la tendencia detectada todavía se consideraba incipiente y no existían indicadores suficientes para concluir que se estuviera preparando un gran asalto terrestre articulado.

La información existía, por tanto, pero todavía no describía la dimensión de lo que estaba a punto de ocurrir. Eso cambiaría apenas 24 horas después.

29 de julio: "asalto por valla y mar mañana"

El 29 de julio es el día que concentra las advertencias más comprometedoras. La actualización policial del TIFA-3133 detectó comunicaciones internas en grupos de inmigrantes orientadas a organizar entradas masivas simultáneas por tierra y mar para provocar "el mayor colapso posible". Para los cruces a nado estableció un "RIESGO MUY ALTO" y calificó los indicadores encontrados como "ALERTA TEMPRANA".

A las 13:52, el CNI escribió además al Gabinete de la Delegación del Gobierno: "Hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20h". Inteligencia explicaba que la convocatoria pretendía aprovechar la Fiesta del Trono y añadía un dato sobre su capacidad de difusión: había dos grupos con un total de 180.000 seguidores. Después de los mensajes se produjo una conversación telefónica de once minutos.

Prácticamente en paralelo, el CNI comunicó a la UCE-3 de la Guardia Civil que manejaba información sobre "un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana". Después se mantuvo otra conversación telefónica de casi ocho minutos. Y aquella misma jornada Inteligencia trasladó también a los servicios marroquíes DGST y DGED información sobre las convocatorias detectadas.

Ninguna de esas comunicaciones anticipó que alrededor de 70.000 personas acabarían intentando entrar en Ceuta. Pero a esas alturas ya no se hablaba únicamente de un incremento estadístico de cruces a nado. Se hablaba de entradas por tierra y mar, de un día concreto y de convocatorias destinadas a provocar un colapso. Veinte tíos no colapsan ni una cabina telefónica.

El aviso que el delegado dice no haber recibido

La publicación de los documentos abrió entonces otro problema: ¿qué ocurrió con la información una vez llegó a la Delegación? Miguel Ángel Pérez Triano asegura que nunca recibió el WhatsApp del CNI. El mensaje llegó a su entonces jefe de Gabinete, Gonzalo Sanz, y el delegado ha sostenido públicamente que éste no le trasladó su contenido. Pérez Triano resta además trascendencia a aquella comunicación: considera que no fue una alerta formal, sino una conversación rutinaria que no aportaba "absolutamente nada nuevo".

Sanz sostiene exactamente lo contrario. Su dimisión ha dejado por escrito una contradicción imposible de conciliar. El antiguo jefe de Gabinete asegura que la información recibida del CNI "fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día". Y añade algo más: afirma conocer la existencia de informes que demuestran "la labor de aviso y alerta" realizada desde la Delegación hacia distintos ministerios.

Pérez Triano mantiene su versión. Sanz mantiene la suya. Dos responsables que trabajaban en la misma Delegación ofrecen relatos incompatibles sobre qué ocurrió con una información recibida menos de 24 horas antes de que comenzara la mayor crisis migratoria sufrida por Ceuta.

Los diques de contención se levantan camino de Moncloa

La contradicción obliga a mirar hacia arriba, pero también a hacerlo con cuidado. No existe hasta ahora prueba documental conocida de que el WhatsApp enviado por el CNI a las 13:52 del 29 de julio llegara a Pedro Sánchez. Tampoco de que Presidencia conociera el contenido de la conversación telefónica posterior.

Sí sabemos que el CNI informó a la Delegación del Gobierno, a la Guardia Civil y a los servicios de inteligencia marroquíes. Sabemos que Sanz asegura que informó a Pérez Triano y que desde la Delegación se avisó a distintos ministerios. Y sabemos, por una vía completamente distinta, que Vivas sostiene que llevaba desde el día 27 intentando convencer a Moncloa de que la situación exigía una respuesta extraordinaria. 

Ahí empiezan a levantarse los diques de contención. El primero fue la inexistencia de avisos. El 4 de agosto, Marlaska aseguró que "ningún servicio de información alertó" de una circunstancia semejante y desde Interior se sostuvo que "no hubo informes ni avisos de Inteligencia de lo que pasó el día 30".

El 25 de agosto, Margarita Robles reconoció en el Congreso que el CNI sí había informado el día 29 a la Delegación de una convocatoria para entrar irregularmente al día siguiente. Marlaska insistió entonces en que no existió ningún informe que permitiera atisbar lo que finalmente sucedió. La discusión había dejado de ser si hubo información para pasar a ser qué anticipaba exactamente esa información.

Pedro Sánchez levantó después el siguiente dique. El 3 de septiembre aseguró haber revisado informes, mensajes y notas verbales y defendió que ninguno iba más allá "de la descripción de los datos o del aviso rutinario" y que ninguno previó "ni la escala ni la probabilidad" de lo que finalmente ocurrió. Y en esto último los documentos publicados no le contradicen: nadie anticipó una entrada de 70.000 personas.

Pero la desclasificación ha añadido algo que aquella explicación no resuelve. El 29 de julio existían referencias expresas a entradas coordinadas por mar y tierra, un "RIESGO MUY ALTO", una "ALERTA TEMPRANA", un llamamiento para el día siguiente y grupos con 180.000 seguidores. Fuentes de Inteligencia han terminado describiendo lo ocurrido como un error de valoración de la amenaza: hubo información, pero no se dimensionó correctamente lo que podía desencadenar.

Durante semanas, la pregunta fue si alguien había avisado. Los documentos desclasificados han respondido ya a una parte de esa cuestión: avisos hubo. Lo que continúa abierto es qué importancia se les concedió, hasta dónde llegaron y quién decidió que no justificaban una reacción mayor.

El disparate de corrido

Si se lee junto, suena diferente. Primero no había avisos. Después los había, pero no anticipaban lo sucedido. Más tarde se consideraron rutinarios o informales. Ahora el hombre que recibió uno de ellos asegura que se lo trasladó a su superior y que desde la Delegación se alertó a distintos ministerios, mientras el presidente de Ceuta sostiene que él mismo llevaba días llamando a Moncloa.

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Ya no se trata únicamente de averiguar quién avisó. Se trata de saber dónde se detuvieron los avisos. Y, sobre todo, por qué.