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ENFOQUES DEL DIRECTOR

Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en la sede del PSOE el 16 de junio.

Sánchez acorralado por nuevos audios: financió las cloacas del PSOE para hundir a jueces y fiscales

Audios revelados este lunes apuntan a la existencia de una presunta trama dentro del PSOE destinada a financiar campañas de descrédito contra jueces, periodistas y fuerzas de seguridad con el objetivo de proteger al entorno del presidente y frenar investigaciones incómodas.

Benjamín López

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El escándalo ya no admite eufemismos. Los nuevos audios publicados por 'El Confidencial' este lunes destapan, con nombres, apellidos y cifras, lo que muchos sospechábamos: Pedro Sánchez no solo toleró las cloacas del PSOE; las financió, las dirigió y las blindó para proteger su poder y, sobre todo, para neutralizar cualquier investigación que amenazara a su esposa, Begoña Gómez.

Uno de los fontaneros de la trama lo dice con claridad meridiana. Hay audios grabados que lo demuestran: el PSOE pagó 20.000 euros a Leire Díez y su equipo para orquestar campañas de destrucción contra jueces, fiscales, policías, guardias civiles y periodistas incómodos. El dinero no salió de un cajón mágico. Santos Cerdán, entonces secretario de Organización, ordenó a Ion Antolín, exdirector de Comunicación del partido, que consiguiera los fondos. Hay que recordar que se están investigando en la Audiencia Nacional la financiación y las cuentas del partido y ahí encajan como anillo al dedo estas sospechas sobre los pagos a los fontaneros. La estructura parece clara: Cerdán dirigía la operación. Y por encima de Cerdán solo hay un responsable: el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

La lógica es implacable. Nadie monta una estructura de guerra sucia por amor al arte. Leire Díez y sus colaboradores no eran voluntarios idealistas ni periodistas en un trabajo de investigación para un libro, como dice ella; eran empleados del partido con una misión concreta: ensuciar, difamar y desacreditar a quien investigara el entorno del presidente. Y el partido, es decir Sánchez, pagaba. Probablemente no solo con esos 20.000 euros. Todo apunta a que la recompensa posterior fueron cargos públicos bien remunerados en Correos y en Enusa, dos empresas del Estado. Dinero público para tapar la basura privada del sanchismo.

Esto ya no es una “guerra sucia” aislada. Es un sistema. Un aparato de Estado paralelo dentro del propio partido que utilizaba recursos públicos y militantes mercenarios para atacar a Poder Judicial, a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y a la prensa libre. Mientras Sánchez hablaba de “fortalecer la democracia” hacie exactamente lo contrario: ordenaba destruir a quienes la defendían.

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