| 05 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, con una "simbólica" mirada al Rey Felipe VI.
Pedro Sánchez, con una "simbólica" mirada al Rey Felipe VI.

El anuncio del regreso de Don Juan Carlos abre otro frente a Sánchez

¿Por qué el Rey Emérito no puede hospedarse en La Zarzuela? ¿Acaso el presidente no utiliza palacios públicos para familiares y amigos?

| Antonio Martín Beaumont España

Con Feijóo al frente, vamos asumiendo que el futuro depende de nosotros mismos y no de otros proyectos en nuestro mismo espacio ideológico”. La reflexión se escucha en la tramoya del PP. Y es otra muestra del buen estado de ánimo que anida en sus filas.

Realmente, todo ha cambiado tan rápido para los de Génova que les hace falta tentarse para ver que es verdad y no una ilusión. De momento, los populares bien pueden decir que están encarando el resto de la legislatura con un liderazgo razonable, realista y creíble. Y eso no es fácil, tal como está la política estos días.

 

Lógicamente, ese clima interno se exterioriza también y permite que los mandatarios populares sean percibidos como una alternativa sólida para gobernar. Las encuestas, incluido el CIS de Tezanos, lo reflejan.

Efectivamente, el momento político es propicio para el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo. Mientras el país está justificadamente alarmado por todos los indicadores económicos, Pedro Sánchez hace aguas y su Consejo de Ministros se deshilacha en un carrusel de emociones fuertes. Literal. Hasta el anuncio del regreso a España de Don Juan Carlos desde su exilio obligado de Abu Dabi se ha convertido en lanzas para Pedro Sánchez.

 

Alberto Núñez Feijóo, este martes de visita en Ceuta.

 

¿Por qué el Rey Emérito no debe hospedarse en Zarzuela? Dicen fuentes monclovitas que por ser la residencia oficial del Jefe del Estado no una casa privada del Rey Felipe. ¿Y por qué a La Moncloa o a las Marismillas de Doñana el presidente lleva invitados a amigos y familiares a costa de todos los españoles? ¿Son esos palacios residencias privadas de Sánchez? Otro sin sentido más de un presidente que vive de las obsesiones.

La misma bancada socialista transita a diario entre el sobrecogimiento y el ataque de nervios ante una cuenta atrás convertida en una tómbola. Los acontecimientos desembocan siempre en susto, decepción, malestar y enfado. Son los sentimientos que se respiran entre los miembros del grupo mayoritario que apoya al Gobierno.

Y ello aunque La Moncloa ponga paños calientes y saque pecho por haber salvado las votaciones de las últimas semanas en el Congreso cuando estaba a punto de sonar la campana.

 

La crisis del CNI ha sido un baño de realidad. El tablero de alianzas del Gabinete ha saltado por los aires. Los ciudadanos están atónitos.

Sánchez ocupa el tiempo en reaccionar a los boquetes que le provocan a diario sus socios parlamentarios, o directamente la parte minoritaria de su coalición. Ya no es capaz de tapar las vías de agua con golpes de propaganda ni maniobras de distracción. Esto es un carajal. El descrédito presidencial es grande.

Así que en manos del rocoso Feijóo está aprovechar eficazmente el panorama para dar el salto que le permita afrontar con garantía de triunfo las generales del próximo año.

El viento de cola que, a priori, suponen para sus siglas las sucesivas metas intermedias en las urnas, empezando por las andaluzas del 19-J, contribuirán a consolidar el rumbo popular hacia el poder. Se avecinan meses de enorme intensidad política. Hay mucho en juego.