| 18 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Parte la bancada del Gobierno aplaude a Sánchez en el último Debate de la Nación.
Parte la bancada del Gobierno aplaude a Sánchez en el último Debate de la Nación.

El examen a los 22 ministros: el "núcleo duro" naufraga y el resto de lío en lío

Junto a Sánchez, ya está de vacaciones el "gabinete mastodóntico". El balance del semestre es un erial, los ministros de Estado fracasan y los demás deambulan en la irrelevancia.

| J.R.V España

Pedro Sánchez ya está descansando en La Mareta, el Gobierno ha echado el cierre por vacaciones, y España ha quedado sumida en el debate sobre el chapucero decreto sobre el plan de choque de ahorro energético.

Y son muchos, con la presidenta de la Comunidad a la cabeza, los que han destacado la contradicción entre un nuevo ajuste del cinturón a los españoles mientras Sánchez mantiene su mastodóntico y escasamente operativo gabinete.

Y es que clausurado el curso político y tras el balance del presidente, llega la hora de poner notas a los ministros con dos conclusiones palpables: el núcleo duro no funciona y el resto del pelotón deambula entre la irrelevancia y los líos permanentes.

 

Nadia Calviño

Siempre superada por los acontecimientos y por los datos económicos, la otrora ortodoxa vicepresidenta económica ha cedido a todos los guiños de Pedro Sánchez al populismo, a los manguerazos de dinero público, y a la pasividad de Moncloa ante las reformas estructurales que demanda Bruselas.

 

Y, por si fuera poco como adelantó en exclusiva ESdiario, está acorralada por las subvenciones sin explicar a la empresa de su marido, Beedigital, que investiga la Fiscalía Anticorrupción

Yolanda Díaz

Una reforma laboral aprobada in extremis gracias a Bildu y tras un esperpento de votación en el Congreso, unos datos de paro que oscilan a albur de la coyuntura ajenos a las políticas del Ministerio de Trabajo, una subida del SMI cuestionada por empresarios y autónomos. Y un necesario "pacto de rentas" entre sindicatos y CEOE que la vicepresidenta segunda ha sido incapaz de encarrilar. Este es el balance de la número tres del Gobierno, más volcada en sus intereses políticos al margen de Podemos que en su departamento

Teresa Ribera

Lo mejor que se puede decir de la vicepresidenta tercera es que el plan de ahorro energético es su mejor aportación en 2022. Y es un caos sin nacer. El control del precio disparado de la luz ha sido un fracaso.

Félix Bolaños

El llamado a ser el hombre fuerte y el gran fontanero del Consejo de Ministros tiene el debe de haber hecho buena a su antecesora, Carmen Calvo. La coordinación entre PSOE y Podemos ha sido nula, su labor de pivote y falso vicepresidente político inexistente. Y su papel en el escándalo Pegasus y en relación al CNI le ha llevado a declarar ante un juez. Todo en tiempo récord.

Pilar Llop

Nadie en el PSOE se acaba de explicar muy bien porque Sánchez fulminó en julio de hace un año al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo. Algunos dijeron que por que el magistrado tenía la Justicia "patas arriba" y había fracasado en la renovación del CGPJ y sido amonestado por Bruselas. Pero con Pilar Llop la situación es aún peor. El Supremo también ha acabado bloqueado y ahora el asalto de Moncloa se dirige al Constitucional. Y Europa sigue dando toques de atención a la ministra.

 

La ministra portavoz en Moncloa, entre los de Justicia y Agricultura.

 

Margarita Robles

La ministra de Defensa ha vuelto a ejercer de verso de suelto del Gobierno. Y a juzgar por el CIS -la mejor valorada- le ha dado réditos. La impecable organización de la Cumbre de la OTAN la ha reforzado. Pero su tibieza al entregar la cabeza de su directora del CNI, Paz Esteban, la retrató ante la sociedad española y las Fuerzas Armadas.

José Manuel Albares

Un lío permanente en tiempo récord. Y en un ministerio habitualmente profesional y tranquilo. Pero los escándalos y los bandazos en Exteriores se han encadenado unos con otros. Desde el caso Ghali, al vuelco en el Sáhara, la bronca con Argelia, los portazos de Biden a Sánchez y los coqueteos con Venezuela y Cuba. Hay en la carrera diplomática quien echa de menos a Arancha González Laya.

Fernando Grande Marlaska

El titular de Interior es, tal vez, el ministro más "achicharrado" del núcleo duro del gabinete. El caso Pérez de los Cobos le persigue en los juzgados. Su móvil fue espiado por Pegasus. Las fronteras de Ceuta y Melilla son un coladero. Las víctimas de ETA le acusan de vaciar las cárceles. Y la equiparación salarial en la Policía y la Guardia Civil, otro flagrante incumpliento.

María Jesús Montero

La ministra de Hacienda, aupada ahora a la Vicesecretaría General del PSOE, sigue aferrada a su política impositiva que está axfisiando a las clases medias y su negativa permanente a adecuar el IRPF a la grave crisis actual. Su gran apuesta para recaudar más, el llamado impuesto a las tecnológicas, ha sido un sonoro fracaso. Y ahora tendrá que implementar la tasa a bancos y eléctricas con el sector rebelado. Cuadrar las cuentas, con deuda y déficit desbocados, su próximo reto en Hacienda.

El resto del pelotón

Si en la zona noble del gabinete, el de los llamados "ministerios de Estado", el suspenso es generalizado, peor aún es la situación en el resto del Ejecutivo, en el que conviven otros 13  mimistros entre la irrelevancia y el lío permanente.

 

 

El último posado oficial del Gobierno en las escalinatas de Moncloa tras el relevo en Universidades de Manuel Castells por Joan Subirats.

 

Entre los primeros, los que prácticamente han pasado desapercibidos, puede alistarse a José Luis Escrivá, Reyes Maroto, Carolina Darias, Luis Planas, la portavoz Isabel Rodríguez, Raquel Sánchez, Pilar Alegría, Diana Morant, Miquel Iceta (enfangando ahora en la polémica del bono joven de 400 euros y el fiasco olímpico de Aragón y Cataluña) y el inédito titular de Universidades, Joan Subirats.

 

Y en lista de los ministros en lío permanete los tres representantes de Podemos más activos, Ione Belarra, Irene Montero y Alberto Garzón. La titular de Igualdad ha encadenado en unas semanas dos escándalos: el de su viaje a Nueva York y la campaña tramposa sobre las gordas. Y el de Consumo, ahora desaparecido, por su obsesión contra el chuletón y demás "frivolidades".